EL PAÍS Y LA CATALUÑA BOLIVARIANA: Necesitáis un abrazo

Debe ser que me ha impresionado tanto el artículo de Joaquín Reyes dedicado al cascarrabias de Javier Marías, o que a los dos nos impele ese ramalazo manchego, pero el titular de hoy de El País me ha provocado unas ganas tremendas de escribirles también, en un tono parecido, una carta a los redactores del periódico otrora “independiente de la mañana” para que se lo tomen con calma y rebajen su nivel de cabreo.

Y es que, efectivamente, no están ustedes bien, señores redactores de El País, y tampoco lo pienso yo sólo, miren sus cifras de ventas y verán como caen en picado. También son muchas las cosas que les hacen sufrir: la derrota de Su Susana y la victoria del “rojo” Pedro Sánchez, el desplante a Su Rey Juan Carlos I, al que no le invitan a la celebración del 40 aniversario de las primeras elecciones tras la dictadura, sí, aquella que el prócer Juan Luis Cebrián ayudó a traer a España, en ese camión que dice el Rey Emérito conducía él, y, como no, el independentismo catalán, que, desde hoy, además es bolivariano.

Creo, como le dice Joaquín a Javier, que también es hora de descansar. Ya trajisteis la democracia, ya mantuvisteis la monarquía en 2014, patrocinando la abdicación sosegada de vuestro Juan Carlos en Felipe VI, ya conseguisteis crear un partido, Ciudadanos, para que los bolivarianos iraníes de Podemos no se alíen con Vuestro PSOE de toda la vida para crear un gobierno al estilo del de Antonio Costa en Portugal, ya le habéis proporcionado a Vuestro Excelso Presidente Ejecutivo Juan Luis Cebrián unos píngües beneficios para vivir como uno de esos príncipes saudíes a los que tanto frecuenta. Por lo tanto, ya podéis dejarlo. Cerrar el quiosco, nunca mejor dicho, y dejadnos en paz.

Valga que os inventéis encuestas, sacando los resultados el mismo día de efectuarlas, valga que pongáis a parir a Pedro Sánchez un día sí y al otro también, pero lo de hoy, como diría Reyes, tal y como se dice por allí, por La Mancha, “pasa de castaño oscuro”.

A ver, que me parece bien, que a la mínima que se os cruce por el camino una noticia tratéis de meteros con la Pérfida Venezuela de Maduro, que truquéis las fotos, como cuando publicasteis en portada una foto falsa de Chaves agonizante, pero este titular no es digno de un diario que tiene entre sus excelsos fundadores y carismáticos dirigentes a todo un miembro de la Real Academia de la Lengua.

“Un foro de modelo bolivariano haría la Constitución catalana”, habéis titulado. Lo he tenido que leer varias veces para entender qué queríais decir. Ya sabía que lo de meter el adjetivo bolivariano era una ocurrencia que quedaba muy bien en vuestra Cruzada anti-Maduro, pero es que no entendía una mierda, como vulgarmente se dice. He tenido que leerme más de la mitad del artículo para ver la semejanza que los señores Javier Casqueiro y Miquel Noguer querían aplicar al “procés” con la Venezuela de Maduro. Os prometo que en lo primero que he pensado, y no es broma, es que los redactores de la futura Constitución catalana iban a hacerlo vestidos con la “chompa” bolivariana, ese jersey a rayas que popularizó Evo Morales desde su llegada al poder. Pero no, al parecer es que los redactores de la Carta Magna catalana lo van a hacer siguiendo el procedimiento que Maduro pretende utilizar para cambiar la Constitución de Venezuela.

Y, ahí, en esa explicación, es cuando los periodistas Casqueiro y Noguer la lían. Dicen que consiste ese procedimiento bolivariano a aplicar en Cataluña en “activar un proceso participativo de base ciudadana”. ¡Acabáramos!, ahora resulta que a El País le produce repelús que los ciudadanos participen en la elaboración de la futura Constitución. Claro, como no se me ocurrió antes, ellos son partidarios del modelo de la Constitución española de 1978 parida por siete padres (debía ser que entonces estaba permitida la paternidad compartida) entre los cuales estaban demócratas de la talla de Manuel Fraga (“la calle es mía”, dijo tras los asesinatos de los sucesos de Vitoria en 1976 a manos de la policía dentro de la iglesia de San Francisco de Asís), Gabriel Cisneros (Delegado Nacional de la Juventud, que controlaba la OJE, sección juvenil de La Falange, entre 1969 y 1972, además de procurador en las Cortes franquistas), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (letrado del Consejo de Estado franquista desde 1966 y principal hacedor de la puñalada de UCD a su propio líder Adolfo Suárez) o José Pedro Pérez Llorca (letrado de las Cortes franquistas, esas tan demócratas). Nada mejor que este sistema y que cuando los artículos no salgan los acaben “cocinando”, con agravante de nocturnidad, dos prohombres como Abril Martorell y Alfonso Guerra, como ocurrió con la Constitución española de 1978. ¡Nada de procesos ciudadanos! ¡Pero qué democracia es esa en la que participan los ciudadanos, habiendo prohombres de la citada “categoría” que nos digan lo que hay que poner en la Constitución!

Dicen los articulistas que la futura Ley de Transitoriedad Jurídica catalana “se erige en ‹norma suprema› mientras no haya una Constitución”. A ver esto, a qué me recuerda. Voy a repasar mis apuntes de Historia Contemporánea de España en el tema de la Transición Española. Dicen que en 1976 Suárez presentó una Ley para la Reforma Política (aprobada por las Cortes franquistas, que nada tenían de democráticas) para poder hacer más tarde unas elecciones constituyentes. Y que mientras estas elecciones se producían, la norma que regía la política en transición era la de Reforma Política.

¿Y no es esto lo que pretende el gobierno catalán? Hacer una Ley de Transitoriedad, para hacer unas elecciones, discutir en foros ciudadanos la Constitución y votar en referéndum dicha Constitución. Vale, no os tiréis aún a la yugular, que ya sé que aquella Ley se hizo contra una dictadura, pero, en circunstancias especiales, el sistema democrático debe buscar resquicios para salir de la crisis.

Y no hablo de Venezuela, hablo de Islandia, que, tras la crisis bancaria de 2008 y las consiguientes protestas de la población, decidió modificar su Constitución creando una asamblea popular de 25 miembros sin filiación política para realizar dicho cambio. Claro, es que a los redactores de El País no les habría quedado tan impactante el titular si hubieran dicho “Un foro de modelo islandés haría la Constitución catalana”.

Así que, como dice Joaquín Reyes en su maravilloso artículo, “disfrutad de las pequeñas cosas de la vida”, contadle a los nietos sentados en una fogata otoñal que un día fuisteis diario referente de la progresía, que ayudasteis a traer la democracia a España, que quitabais y poníais ministros con Felipe González, que erais más modernos que una peli de Almodóvar en los ochenta, pero dejadnos ya en paz con vuestros titulares chuscos. ¿Qué será lo próximo, “Cataluña ficha a Pedro Sánchez como asesor, con el beneplácito de Podemos, y se instalan en el consulado de Venezuela en Barcelona”?

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Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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