SUSANA LA CANDIDATA: De la foto de la Tortilla a Ifema, más de 40 años os contemplan

Es una lástima que a mis alumnos y alumnas de bachillerato de la Comunidad Valenciana no les pueda salir en el examen de Selectividad el comentario de fotos históricas, como sí ocurre en otras comunidades, por ejemplo en la de mi España vacía. Hay algunas que dan mucho juego para explicar la historia.

En realidad, en la famosa foto llamada “de la tortilla”, aquellos cachorros del socialismo andaluz no comían tortilla sino naranjas, pero es éste un detalle sin importancia histórica. La transcendencia de aquella foto es que en ella se encuentran algunos de los que acabaron dirigiendo la barca de la Transición a buen puerto. Por orden de categoría: Felipe González (10), Alfonso Guerra (7) y Manuel Chaves (12). La foto la completaban los menos conocidos Juan Antonio Barragán (1), que llegó a director de la Sociedad para el Desarrollo Energético de Andalucía, una empresa pública de la Junta andaluza que presidía su amigo Manuel Chaves; Pablo Juliá (3), que acabó trabajando de fotógrafo en El País (¡qué menos!, pues suya era la cámara con la que se hizo la inmortal foto) y desde 2007 dirige el Centro Andaluz de la Fotografía de Almería, de la Junta; Josele Amores (4), empleado en el bufete de González, al que acompañó a Suresnes para que fuera elegido Secretario General del PSOE y que acabó jubilado en la Obra Social de Caja San Fernando, absorbida por CaixaBank; y Luis Yáñez (11), diputado hasta 2014, candidato no electo a la alcaldía de Sevilla y Secretario de Estado para la Cooperación Internacional e Iberoamérica, entre otros cargos. Y también las chicas, antes de que mi hija me mate, con razón, por olvidarme de ellas: la primera, Carmen Romero (6), la “primera dama” y también primera mujer de Felipe González, además de diputada (1989-2004) y eurodiputada (2009-2014); Isabel Pozuelo (2), mujer de Pablo Juliá, diputada desde 1996 a la actualidad, funcionaria del INEM en excedencia, vicepresidenta de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE y vocal del patronato de la Fundación Persan, la empresa sevillana de productos de limpieza; Carmen Hermosín, (8), esposa de Luis Yáñez y la que más lejos llegó políticamente, pues además de diputada hasta 2011, fue  miembro de la ejecutiva federal y de la Junta de Chaves, con la que fue consejera de Asuntos Sociales, Gobernación y Justicia, y Administración Pública; y Rosa Rodríguez (5) y María Martín (9), menos conocidas, la primera trabajó en la embajada francesa y la segunda es la mujer del senador Curro Rodríguez. Tras la Cámara, haciendo la foto, Manuel del Valle, alcalde de Sevilla entre 1983 y 1991.

Como se ve, pura historia del socialismo español y andaluz durante la Transición.

El pasado domingo asistimos a otra foto, que puede convertirse en histórica. ¿Quién sabe por dónde nos llevarán los procelosos caminos de la Historia? No tiene un aire tan hippie, es lo que pasa cuando llegas al poder, que pasas de hacerte fotos campestres comiendo tortilla (o naranjas) a tomar canapés en IFEMA, todo un recinto ferial de 200.000 m2.

Allí se presentó, por fin, la candidata Susana Díaz (Susanyaju, según los bordes de LPD). Hay varias fotos que merecerían un comentario, como ésta en la que Alfonso Guerra está agarrado a una barra invisible de autobús (¡ah, no!, perdón, que me dicen que lo que hacía era levantar el puño en plan revolucionario).

Pero creo que la que tenéis a continuación, es la que pasará a la Historia. Y la que merece un comentario, para ir adelantando faena a futuras generaciones y que se lo encuentren ya hecho cuando tengan que examinarse de la Selectividad, pues al paso que vamos, dentro de otros cuarenta años seguiremos con ella, aunque hayan parido nuestros políticos otra docena de reformas educativas.

Ahí están los apoyos de la futura Secretaria General del PÉSOE (pronúnciese con fuerte acento en la primera e, como hace la candidata) y, quién sabe, quizá un día presidenta de la nación, bueno de EJPAÑA (como pronuncia Pepe Bono, otro de los apoyos de la candidata), no vaya a ser que le estropeemos la portada al ABC que ya el lunes se apresuró a titular en su portada que Susana se presentaba por el PSOE y por ESPAÑA. Ahí queda eso, uno de los tradicionales periódicos de la derecha patrocinando a una candidata socialista. ¡A ver cómo se lo montan los futuros profesores de Historia para explicar esto al alumnado!

Es la candidatura de la renovación del PÉSOE. Es como si en Suresnes la candidatura de Felipe González hubiera sido apoyada por Ramón Rubial y Rodolfo Llopis, viejos luchadores socialistas en el exilio y que se manifestaban en contra de la llamada Declaración de Septiembre, que propugnaba la “ruptura democrática”, el primer invento semántico del socialismo español para encantar al electorado postfranquista. En esa declaración se exponía, en once puntos, las reclamaciones de ese nuevo socialismo, la última de ellas el, es textual, “reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas”. Sí, que nadie se espante, Felipe González y Alfonso Guerra llegaron al poder socialista en 1974 solicitando el derecho a que cada nacionalidad ibérica (ni siquiera hablaban entonces de EJPAÑA, que era una cosa muy facha) pudiera quedarse o no en el nuevo estado democrático. O sea, en román paladino, un REFERÉNDUM (¡va de retro, Satanás!).

A la izquierda de la foto de los apoyos de la renovadora Susana, Rubalcaba (alias Rubalcadáver) como parodió de forma extraordinaria mi paisano Joaquín Reyes. Parece pensativo, quizá acaba de leer el editorial de El País (“Rajoy, segunda parte”), de cuyo Consejo Editorial es miembro, y no acaba de entender muy bien su significado. Justo a la izquierda de Susana, Felipe González, el intocable, el eterno icono del socialismo español, por el que he oído a viejos socialistas decir, como a Belén Esteban, que por Andreíta, mato. Se ha puesto su traje de mitinero. Nada de trajes de sastrería cortados a medida, como cuando visita a sus colegas de Endesa o a amigos ricachones como Carlos Slim. Ataviado como en los viejos tiempos, cuando gritaba “OTAN, de entrada No” (y pensaba, “y de salida, tampoco”). Vaqueros modernos, jersey azul, con una camisa de cuadros bajo él. Seguro que no los ha comprado en Alcampo, como dice que lo hace Pablo Iglesias, quizá en Maximo Dutty o en la más exclusiva tienda de Boggi Milano en la calle Serrano de Madrid. Sonríe y mira hacia la izquierda, como Susana, quizá haya entrado en ese momento su viejo enemigo Eduardo Madina, ahora adepto a la causa susanista. A la derecha (si esta palabra se puede decir en un comentario socialista) de la candidata el otro presidente socialista de la Transición, Rodríguez Zapatero. Tiene el mismo aire candoroso que le valió el apelativo de Peter Pan de la política. Efectivamente, mirad la foto y no me digáis que no tiene una cara candorosa y de peluche de tienda del Disneyland Store. Esa mirada, esas manos cruzadas… dan ganas de abrazarlo.

Y a su lado, el mejor, mi favorito en la foto, el que ha salido con una naturalidad pasmosa en ella: Alfonso Guerra. Por favor, volved a mirarle en la foto. Su imagen no tiene precio. Es clavado a mi vecino Matías, cuando la familia lo sacaba al fresco en mi pueblo en las noches manchegas de verano. La familia le acompañaba llevándolo del brazo para sentarlo en una silla de anea, para que no se marchara al bar más próximo. Así me parece que han dejado ahí a Guerra. Él ya está retirado de todo, pero lo ha traído la familia política socialista y le ha dicho, “Alfonso, te tienes que sentar aquí, junto a Zapatero”. No creo que se hubiera marchado a ningún bar, como mi vecino, pues nunca ha sido Guerra amigo de vicios mundanos y del populacho, pero a algún concierto de música clásica o recital de poesía, seguro. Ahí lo tenéis, sentado, con las piernas abiertas, como mi vecino Matías, con una vieja chaqueta de rayas, que ya no se lleva ni en los mangos de los paraguas, y con un rictus en la boca de solemne aburrimiento. Estará pensando, “pero qué hago yo aquí, con toda esta gente mitinera, pudiendo estar escuchando a Mahler. Y todo por unas primarias. Hay que joderse. Cuando yo dirigía este partido, no había primarias ni leches, recordad, el que se movía no salía en la foto. ¡Ay, si yo fuera más joven! Se iban a enterar. Formaba yo una ejecutiva, como en los viejos tiempos, y al que no le gustara lo metía en un cineclub a ver en modo bucle “Muerte en Venecia”, hasta que se le pasara la tontería”.

Como en los cuadros de Velázquez, también es importante lo que no se ve en la foto. Lo que está frente a los retratados. Quizá en ese preciso instante estén escuchando a Estela Goichoetxea, la joven preparada que abrió el mitin, para no dar la impresión de que aquello era una vieja reunión de viejos socialistas de la vieja política. Susana llamó personalmente por teléfono a Goikoetxea, directora del Observatorio de Salud Pública del Gobierno de Cantabria, la semana pasada para pedirle que interviniera en su presentación. Su discurso se centró en los jóvenes preparados que, a pesar de su buen currículum, como el suyo, tienen que salir de España por la falta de perspectivas: “Hay miles de jóvenes en este país que están desesperados, indignados, porque a toda nuestra generación se nos prometió que si estudiábamos, que si nos formábamos, tendríamos el futuro asegurado y se nos engañó”. Lástima que al día siguiente se descubriera que su licenciatura en Biotecnología, de la que alardeaba en su currículum, no fuera tal, pues no la ha acabado. Pero bueno, sus palabras no dejan de ser verdad. Ella decía que los jóvenes si se forman, si estudian, tendrán un futuro asegurado. No dijo que aprobaran o titularan, sino que se formaran para asegurarse el futuro, por ejemplo entrando en las juventudes de un partido español, medrar, chaquetear, trepar y prosperar en el aparato. Como la propia Susana Díaz, miembro de las Juventudes Socialistas desde los 17 años y concejala de Sevilla desde los 25; o como Emiliano García-Page (otro apoyo de Susana), presidente de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, miembro también de las Juventudes antes de la mayoría de edad, concejal de Toledo con 19 años y teniente alcalde de la capital manchega con 23. ¿Quién ha dicho que los jóvenes españoles no tienen futuro? Tengo que decir que, en un gesto inaudito, la tal Estela Goicoetxea dimitió al día siguiente. Pero le seguiré la pista no vaya a ser que su futuro esté en Nueva York, como el de Leire Pagín, asesora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de la ONU, con un sueldo de más de 100.000 euros, sin contar gastos extraordinarios, dietas, billetes de avión, plan de pensiones, seguro médico privado y hasta 40 días de vacaciones remuneradas al año; o el de Bibiana Aído (la de los “miembros y miembras”), asesora de programas para la Región de las Américas y el Caribe en la ONU Mujeres, con otro sueldo cercano a los 150.000 euros anuales.

Y, ¿con qué canción ilustro yo todo esto? ¡Ya lo tengo!, con unos jóvenes verdaderamente preparados, que quizá nunca lleguen a Nueva York  a ninguna oficina de la ONU, aunque quizá el que canten en un idioma tan minoritario, pero hermoso, no les impida visitar Knitting Factory, la mítica sala de Manhattan algún día:

Anuncios

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s