Escándalo en la UA: okupas dando lecciones de gobernanza

CRL1pbuWUAEhrjwHace un par de meses decidí no volver a escribir sobre política española en este rincón de desahogo que es Un Club Sin Socios. Mi anterior escrito, sobre la situación de Cataluña, alguien dirá que incumple mi promesa, pero no está escrito desde el análisis político sino desde el histórico, disciplina a la que dedico parte de mi vida. Me interesaba compartir otras cosas aquí, en este foro de desahogo. Me hastía ya tanto la política española, especialmente el que sigamos dándole vueltas a la misma mierda sin que nada cambie, sin que los que yo llamo “anabaptistas” dejen de seguir perdiendo todas las batallas y todas las guerras, en parte porque se lo merecen, porque cuando tienen la oportunidad de cambiar algo, no dejan de comportarse como aquellos radicales del  siglo XVI en aquella Nueva Sion en que quisieron convertir la ciudad de Münster: luchas internas, personalismos narcisistas y reproducción de los errores cometidos por el stablishment. Prefería seguir la línea de otros escritos que me emocionan como el leído esta semana en El Asombrario, una web algo inclasificable sobre diversos asuntos culturales. Se titula “El poema de la ‘página 112′ en la época del ‘doble check’” y es un hermoso canto al amor en la madurez en estos tiempos internáuticos, bajo el prisma de una de las memorables escenas de la película “Hannah y sus hermanas” de Woody Allen. Ante la belleza con la que está contado, lo que ahora sigue en este escrito es de una tan mundana vulgaridad que me dan ganas de dejarlo aquí.

Pero no lo hago y rompo mi promesa porque estoy lleno de rabia y por algún sitio tiene que salir. Motivos para el cabreo nos da la política española diariamente y creo que por esa razón la ciudadanía española ya no se siente afectada por ello: les ha hecho callo, como se decía en mi pueblo. Cuando trabajas con tus manos las primeras veces, éstas duelen, escuecen y te sangran. Pero, poco a poco, se te va haciendo un callo en la herida y ya no sientes el dolor. Esto le ocurre a la ciudadanía española. Lleva tantos años sangrando, sintiendo dolor y escocida por los múltiples casos de corrupción, engaño y trampas diversas que ya le ha hecho callo. Ya no sufre, le da lo mismo seguir utilizando ese instrumento que le maltrata en que se ha convertido la política española, ya no lo siente. Siempre se pone una excusa: no es tan malo, qué le vamos a hacer, mejor estos que los otros, todos son iguales… Y, mientras tanto, seguimos permitiendo que la política española sea un cenagal inmundo que apesta.

Sobrados motivos hay para ponerse a escribir sobre los innumerables casos que cada semana nos afligen, pero cada vez veo más gente como yo. Harta de todo y que ya ni quiere hablar de ello, pues no ve solución. Esta semana, sin ir más lejos, nos enteramos de que el Presidente del Gobierno mantiene a su padre en La Moncloa, con asistencia 24 horas, a costa de los presupuestos del Estado; es decir, a nuestra costa. Ningún periódico del mainstream, se hace eco de la noticia, sólo un periódico digital (El diario.es), destapa el escándalo. Por otro lado, conocemos que una de las caras más visibles de la casi descompuesta formación política UPyD, Irene Lozano, ha sido fichada por el PSOE para las próximas elecciones generales. Esta diputada, conocida por su enfrentamiento con el ministro de Defensa a propósito de algunos casos de machismo en el ejército español, también se convirtió durante meses en azote del bipartidismo y puso a parir al PSOE. Ahora, descompuesto su partido y habiendo probado las mieles del éxito político y las prebendas de él, decide tragarse el sapo de las críticas hacia su persona por este ejemplo de chaqueterismo y presentarse por el PSOE a las próximas elecciones. Debe ser que volver a la vida cotidiana les cuesta a nuestros políticos. Esta Irene es periodista y escritora y debe ser que con lo mal que está el mundo periodístico y ante la falta de inspiración era mejor continuar en la política. Que a mí me parece muy bien que la gente cambie de ideas, que se le haya aparecido la virgen del socialismo y ahora quiera militar en el partido, pero no lo hace desde la base, participando en la lucha diaria del partido con la ciudadanía, no, lo hace ocupando nada menos que el número cuatro en la lista por Madrid. Claro, se monta el pollo en el partido, que recuerda como esta señora les decía de todo a los socialistas hace sólo unas semanas.

Pero no son estos casos, cotidianos por otra parte, los que me han traído hasta aquí y han hecho que rompa mi silencio sobre la política española. Ha sido lo sucedido ayer en la Universidad de Alicante, mi alma mater, como dicen los pijos americanos y ya estamos comenzando a copiar en España, americanizándonos en esto también como con las fiestas (léase Halloween). Había decidido esta universidad celebrar una reunión a la que llamaron Encuentro Universidad de Alicante-Círculo de Montevideo con el título, ya de por si chocante, de “Crisis de la gobernanza de las democracias parlamentarias”. Hay que tener poca vergüenza, ser muy cínico o no tener pudor para, bajo dicho título, invitar a personajes de semejante calaña. ¿Y quién son los invitados?

Cómo van a hablar de crisis en el buen gobierno de las democracias quienes se han servido de ella para mantenerse en el poder de forma impertérrita como el galardonado Julio María Sanguinetti (diez años presidente de Uruguay) o Leonel Fernández Reyna (doce años presidente de la República Dominicana), presidentes iberoamericanos de dudosa actuación para lo que ellos han denominado “gobernanza” como el chileno Ricardo Lagos, salpicado de innumerables casos de corrupción durante su mandato, que acabaron por ejemplo con la detención del ministro de Obras Públicas, además de escándalos medioambientales como los de Río Cruces y Pascua Lama, sin olvidar sus ataques a la comunidad indígena mapuche ocupando sus tierras y otorgándolas a compañías mineras y forestales. Ahora, eso sí, desde su despedida de la presidencia se dedica a dar conferencias por el mundo para aleccionarnos sobre el buen gobierno. Otro de semejante ralea es el expresidente colombiano Belisario Betancourt, conocido por haber decidido romper la tregua del M-19, tras los acuerdos de Corinto (1984), permitiendo una brutal represión por parte del ejército. Además desmanteló la excelente educación pública colombiana para ponerla en manos de entidades privadas, fundamentalmente católicas. Otro asistente a la reunión es el sociólogo y expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, de gran prestigio en el mundo intelectual, pero fracaso como político. Durante su presidencia (1995-2002) Brasil sufrió una de sus más graves crisis económicas, cayendo en brazos del FMI que impuso unas férreas medidas antisociales; la crisis se pudo superar con la nueva política llevada a cabo por su sucesor Lula da Silva, al que no paró de criticar desde las múltiples conferencias a que se ha dedicado desde entonces.

Si que estos personajes se dediquen a dar lecciones de buen gobierno, qué decir del grupo de empresarios presentes en el Encuentro. Allí estaba Enrique Manhard, empresario judío de origen austriaco, afincado en Uruguay, Director propietario de Chic Parisien S.A., que agrupa a las empresas Parisien, Indian Emporium, Indian Outlet y La casa de las Telas. Denunciado en Uruguay por contratar ilegalmente trabajadoras bolivianas para su servicio a las que daba un trato bastante denigrante. Otro presente en el Encuentro ha sido Alejandro Bulgheroni, Presidente de Pan American Energy LLC., empresa de prospecciones petrolíferas que ha participado, nada limpiamente al parecer, en diversos concursos de licitación de búsqueda de hidrocarburos en México. Este misma semana el juez Rodolfo Canicoba Corral investiga en Argentina una denuncia por el presunto pago de sobornos que habría realizado la empresa Pan American Energy para lograr extender a 40 años la concesión del principal yacimiento petrolero, Cerro Dragón, en Chubut. Supongo que de esto trata la “gobernanza” o buen gobierno de los países democráticos. Y para finalizar, la estrella de la reunión en cuanto a empresarios se refiere, Carlos Slim. Empresario mexicano que es, según esas estadísticas que nunca sé de dónde extraen sus datos, el segundo hombre más rico del mundo, ya que posee bienes que ascienden a los 77 100 millones de dólares. Esa inmensa fortuna, como decía esta semana el ínclito monseñor Cañizares, arzobispo de Valencia, no me creo que sea toda trigo limpio. Sólo realizando una simple búsqueda en el Google te encuentras que la semana pasada un tribunal mexicano le perdonó una multa por 12 mil millones de pesos  a una de sus empresas, Radiomóvil Dipsa.

La intervención de Slim en el Encuentro en la Universidad de Alicante ha sido muy comentada en los medios. Propone el fulano que para salir de la crisis se trabaje sólo tres días a la semana, pero, eso sí, durante 33 horas (a once horas al día). Del sueldo no habló, pero no debe ser muy allá cuando apostilla que si lo deseas puedes buscarte otro trabajo. Ese “lo deseas” lo interpreto como que si el sueldo no te llega. Es decir, seis días a la semana con 66 horas. Pero no queda ahí la cosa, pues propone retrasar la edad de jubilación, si no te has muerto antes de agotamiento, a los, sí digo bien, 75 años. No es una errata, lo ha dicho. Le han llamado fascista en la Universidad de Alicante y se ha quejado el tío. Creo que los estudiantes han equivocado el apelativo. Debieron llamarle negrero.

También ha habido representación española, de gran calado en su conocimiento del buen gobierno. Uno ha sido Manuel Marín, exvicepresidente de la Comunidad Europea. Ese organismo que tanto vela por el “buen gobierno”. Este señor, como buen político que es, después de pasar por todos los escalones de la política, desde diputado en Cortes, de las que fue presidente, a vicepresidente de la Unión Europea, ha utilizado sus buenos contactos para presidir ahora la Fundación Iberdrola e ir colocando allí a cuanto político jubilado se vaya presentando. Y damos un paso más hacia la traca final, pues otro de los invitados ha sido Alberto Ruiz Gallardón, ex… casi de todo. Actualmente prejubilado en uno de esos organismos que los propios políticos crean para sí mismos para cuando les llega el retiro. En este caso como consejero permanente en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, con un sueldo de 5.500 euros mensuales a los que suma otras prebendas como coche oficial, tarjeta de gastos, etc.

Y por fin el “crack”. El grande entre los grandes. El primer espada. El más grande mentiroso que vieron los tiempos. Felipe González. Por cierto, Felipe, di que te cambien la foto en la apareces en el cartel del Encuentro o algún día no te dejarán entrar, pues has envejecido unos años y algún kilito de más hay en esa cara. La verdad es que se te ha puesto cara de “mala hostia” después de que conferencia tras conferencia no dejen de llamarte fascista y otras lindezas, como tú mismo has dicho. He visto su sonrisa cínica en los medios y me ha dado miedo. Es esa sonrisa como perdonándote la vida. Y ya se sabe, me vienen cosas a la memoria y me entra el “yu-yu”. Ha estado genial el colega. Ha dicho que lo que le han gritado es lo mismo que le gritan en Venezuela. Tiene obsesión el “cuervo ingenuo” con Venezuela desde la irrupción de Podemos. Podía decírselo a su jefe Pedro Sánchez y que rompa los pactos que tiene firmados en Comunidad Autónomas y cientos de municipios con Podemos para poder gobernar. Debería llegar Pedro Sánchez, con esa camisa blanca impoluta y esos abdominales que dan envidia, y decirle a Pablo Iglesias que al abuelo lo insultan en Venezuela, así que se acabaron los pactos hasta que el embajador de Venezuela no se arrodille ante él y le pida perdón. Pero claro, eso sería poner en práctica el buen gobierno. Ahora Felipe se queja amárgamente de su trato en Venezuela a la que tilda de dictadura, pero se le olvida cuando estaba a partir un piñón con dictadores de la calaña de Fidel Castro y Omar Torrijos. Con ellos compartía esos puros que eran famosos en La Bodeguilla de La Moncloa cuando se dedicaba a practicar el “buen gobierno”: FILESA, GAL, caso Roldán, caso KIO, caso… varias páginas de la wikipedia están llenos de ellos.

Ha dicho también Felipe (siempre será Felipe, así a secas, en plan colegeo) que esos niñatos pueden ahora gritar porque él, y otros que le acompañaban en la mesa, nos trajeron la democracia. Como los Reyes Magos, como Papá Noel. ¡Qué bonito! Pero, ¡qué buena gente son! Efectivamente, leo los comentarios en la red sobre la noticia y aparecen cientos de mensajes en la misma línea. Que si los hijos de obreros hemos estudiado gracias a él, que si tenemos Seguridad Social gracias a él, que si nos metió en Europa, que si… Estos adoradores de Felipe González se parecen cada vez más a los aduladores de otro político español que también lo hizo todo por nosotros. Creo que si Pedro Sánchez llega al poder debería agradecérselo como “Dios manda”. Podría establecer un nuevo Día de la Victoria (el 28 de octubre, primera victoria socialista en las elecciones, en 1982), un nuevo Día del Caudillo (el 13 de octubre, día en que fue nombrado Secretario General del PSOE en el Congreso de Suresnnes en 1974) y un nuevo Día del Dolor (el 3 de mayo, su último día como presidente del Gobierno). Deberíamos cada año, el nuevo Día del Caudillo, celebrar una gran concentración en el Benito Villamarín, y que todas las regiones españolas le hagan tributo, catalanes incluidos, claro está.

Ante tamaña audiencia, un grupo, reducido, hay que decirlo, de estudiantes de la Universidad de Alicante no han tenido más remedio que ir a decirles cuatro cosas a esos okupas: “empresarios fuera de la universidad”, “la uni no se vende, se defiende” y el clásico, “fascistas”. Por su parte, el público asistente, en su mayoría profesores de la Universidad de Alicante e invitados de alto calado, como las hermanas Koplowitz, y otros de la misma especie, ha comenzado a gritar a los alumnos lindezas del estilo de “fuera perroflautas de la universidad” e “iros a estudiar, gandules”. Yo he visto las imágenes y muy perroflautas no parecen, más bien parecían vestidos en Zara con una sencillez candorosa. Debe ser que el profesorado alicantino tiene un concepto del perroflautismo muy amplio y considera así a cualquiera que no se vista en Chanel, Dior o Louis Vuitton.

El altercado no pasó a mayores, pero el periódico Información fue raudo en titular en su página digital que el Rector había sido agredido, cuando él mismo contó en su cuenta de twiter que había sido un golpe fortuito que le reabrió una herida reciente. A las pocas horas el periódico retiró la noticia, pero no pidió excusas ni comentó nada sobre su error. ¿Error o falsedad malintencionada? ¿Qué es fascismo, dímelo tú, Felipe?

Yo desde aquellos momentos no paro de darle vueltas al tema y contener mi rabia que ahora suelto aquí, para no explotar. ¿Cómo es posible que se reúna a tal caterva de personajes para hablar de gobernanza? Y me hago más preguntas que aumentan mi enervamiento:

¿Qué ha pagado la Universidad por el evento? ¿Se ha sufragado sólo con el aporte de los patrocinadores, el Banco de Santander y el Banco de Desarrollo de América Latina? ¿Qué sacarán estas empresa de la UA a cambio, además de lo que ya tiene por ejemplo el Banco de Santander como es su exclusividad en la Tarjeta Universitaria?

¿Cuántos alumnos podrían haber continuado sus estudios de los más de mil que el año pasado los abandonaron en la Universidad de Alicante por falta de medios con el dinero gastado en los fastos del Encuentro?

¿Cuántos profesores de los presentes en el Paraninfo de la Universidad de Alicante tenían clase a esas horas? Me confirma una exalumna del instituto que, efectivamente, su clase fue clausurada y el profesor les conminó a que fueran a la conferencia del señor González y el señor Slim. Me indica que, además, otra profesora ni siquiera avisó de su ausencia y clausuró la clase sin más.

Gritaban los profesores en la sala que se fueran a estudiar los alumnos. Pues no estaría de más que los profesores se fueran a trabajar. No digo yo 33 horas a la semana como dice el señor Slim, que tampoco hay que abusar, pero no estaría mal que actualizaran esos apuntes que dictan algunos desde 1981, soy testigo, y que dejaran de dedicarse a lo único que saben muchos: política de despacheo, recorrer los pasillos buscando a alguien con quien hacerse un café, criticar a diestro y siniestro… Tampoco sobraría que recuperaran aquellas viejas fotos de 1984 cuando nos alentaban a una huelga contra la Generalitat por no aumentar los presupuestos para convertir las plazas de interinos en profesorado definitivo y catedráticos. Por cierto, esas plazas que ahora ellos ostentan. ¿Queréis saber cuánta docencia ejerce un profesor universitario? Pasaos por la web de la UA y os pasmaréis: una media de seis clases a la semana durante un semestre. ¿Que se tiene que preparar las clases? ¿Queréis decir buscar esos apuntes amarillentos? ¿Que tiene que investigar?. Mirar en la RUA de cuando son los últimos escritos de muchos profesores de la UA. Alguien dirá que no son todos los profesores así. Me consta y conozco muchos, pero apostaría un mes de mi sueldo a que ninguno estaba en el evento del otro día.

Lo que verdaderamente me enerva es que hayamos pasado a considerar normal cosas que no tienen razón de ser. Que ese callo que se nos ha formado en el espíritu después de tanto sufrimiento no nos deje pensar en lo que nos está pasando como sociedad. Desde que vi en la pantalla de mi ordenador cuando abría la web de la Universidad el anuncio del Encuentro con las fotos de sus asistentes debajo, algo se removía dentro de mí. Era la bilis, la bilis de la rabia. Sólo ver sus caras ya me ponía fuera de mí. Y tengo que sacarlo si no quiero que se me pudra dentro. Pretender que una docena de personajes que se dedican a recorrer el mundo dando lecciones sobre “buen gobierno” y que viven de las prebendas logradas en sus cargos públicos o a amasar enormes fortunas con la explotación de los trabajadores sea una cosa normal es preocupante. Pero es más preocupante que sólo un puñado de estudiantes protagonizaran el hecho, que esos mismos trabajadores acaben votando una y otra vez a estos elementos que se encargan de reproducir un sistema ya podrido.

¿La democracia, el menos malo de los sistemas posibles? Si esto fuera democracia, quizá.

Y, ¿qué nos queda? Volver a la poesía. Dejar que el mundo siga rodando y apenarte porque nos ves remedio:

Con solo mirarme, me liberas. 

Aunque yo me haya cerrado como un puño,

siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,

como la primavera abre con un toque diestro

y misterioso su primera rosa.

Poema de la página 112 del libro de E. E. Cummings

 Y una canción dedicada a …

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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