EL DÍA DESPUÉS: ¿Pero y si sí?

abc.750Después de un largo tiempo sin dar la vara por estos lares, hoy, por fin, tengo algo de tiempo para dedicarlo a este rincón del desahogo. No ha sido un silencio premeditado, ha sido provocado por la falta de tiempo, sumada al vacío creativo que a todo escribiente le surge de cuando en cuando (¡qué pretenciosa me ha quedado esta frase!). Pero no ha venido mal. Así hemos observado la actualidad con tranquilidad y hemos dejado a la concurrencia reflexionar con sosiego.

En esta jornada post constitución de ayuntamientos, me resulta curioso escuchar y leer cuál es la reacción de la grey periodística. Quien me siga ya sabe que es una de mis obsesiones compulsivas: comentar la estulticia del gremio periodístico español. Estas semanas ha comenzado en Canal Plus la emisión de 1992 (Mille novecento novantadue) una serie ambientada en la denominada “Tangentopoli”, el descubrimiento de la corrupción política italiana a principios de la década de los noventa. Comentada la cuestión con mi fiel amigo Joan, me espetó un día que en España eso nunca ocurrirá (el destape masivo de la corrupción empresario-política, claro está, no la corrupción, que de eso vamos sobrados), pues faltan dos factores que en la Italia de la época sí se dieron: un estamento judicial independiente que no se quiso plegar (con excepciones, claro es) y unos periodistas que iban tras el corrupto, independientemente de su color político (al menos hasta la era Berlusconi, que todo lo compró). Quizá lleve razón. Quizá aquí nunca veamos 1.233 condenados, aunque podríamos superar la cifra con creces, y buena culpa de ello lo tiene un gremio (insisto en el término por sus connotaciones de clan cerrado) como el periodístico.

Y es que es bien curioso observar las portadas de la jornada post constitutiva de hoy. “España consuma su giro radical a la izquierda”, dice el ABC, con dos fotos de las nuevas alcaldesas de Barcelona y Madrid, como si el resto de España no interesara. “Revolución en los ayuntamientos”, titula El Mundo, con otra foto de Ada Colau en la portada. “El PSOE hace de bisagra y entrega el poder a Podemos”, miente, como casi siempre La Razón; en este caso no hay foto de alcaldesa que valga, sino una del rey Felipe VI ensimismado en unos papeles que imaginamos son un importante informe político y no las instrucciones de la nueva versión del Candy Crush, que le haya pasado Celia Villalobos.

Y digo que es curiosa la interpretación que hacen de las elecciones y de la constitución de ayuntamientos, e incluso que mienten, porque no se ajustan, meridianamente, a una realidad científica, aunque sea ésta sociológica. Vamos a ver, lo de “giro radical a la izquierda” de España queda muy bien para asustar a los compradores del ABC en el barrio de Salamanca de Madrid que habrán corrido esta mañana raudos a confesarse a su parroquia por si llega el fin del mundo o si los “radicales de izquierda” entran en el barrio, queman conventos, atacan palacios nobiliarios, violan abuelas y púberes niñas, y los detienen a ellos mismos para enviarlos a alguna checa guerracivilista. Pero no se ajusta a un resultado electoral en el que el PP sigue siendo el partido más votado, con más de seis millones de votos, y junto al PSOE suman el 52% de los votos. Hombre, “revolución en los ayuntamientos”, señores de El Mundo, tampoco, pues que el PSOE ocupe ahora capitales de provincia que estaban en manos populares no debería interpretarse como “revolución”, sino como sano cambio democrático. Quizá a lo que se refieran las huestes de Inda es a que ciertas plataformas locales hayan ganado en capitales de enorme importancia poblacional (Madrid, Barcelona, Compostela, A Coruña, Zaragoza), pero esa es otra cuestión que enseguida comentaré. Pero, señores de El Mundo y ABC, hay vida más allá de Barcelona y Madrid. Por último, el caso de La Razón (cuyas portadas de Sinrazón ya están siendo analizadas en las más prestigiosas universidades mundiales como ejemplo de qué no se debe hacer) es, como diría Joaquín Reyes, “de traca”. O sea, ¿que el PSOE le ha dado el poder a Podemos? ¿Dónde? ¡Ah, sí!, en Madrid, Barcelona, Zaragoza… ¿Y en el resto?, ¿son las plataformas de Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Compostela Aberta… Podemos? A ver si va a ser al revés. Aparte de los citados casos de Madrid, Barcelona, Zaragoza y A Coruña, sólo hay otra capital de provincia donde el PSOE ha votado a favor de una de dichas plataformas, Cádiz. En cambio, el PSOE ha obtenido la alcaldía en doce capitales de provincia con el apoyo de dichos grupos locales, más o menos, que de todo hay, ligados a Podemos. En cambio, La Sinrazón, nada dice de las dieciocho capitales de provincia que ha obtenido el PP gracias al apoyo, con sus votos o su abstención, de Ciudadanos/Ciutadans. Un periódico ecuánime hubiera titulado “Podemos y Ciudadanos entregan el poder al PSOE y el PP”, pero, claro, eso debemos dejarlo para países con periodistas de verdad, no con predicadores que escriben en panfletos y aúllan en las televisiones.

Por cierto, la entradilla de la foto del rey Felipe VI en La Razón, también es de traca. Dice que “El rey y su padre mantienen una estrecha relación. Hablan de Podemos, política internacional… y en sus conversaciones siempre aparece el acierto del relevo de la Corona”. ¿Tendrá el Rey pinchado el teléfono? No, no hay cuidado, es que el ¿periodista? Fernando Rayón dice que ha hablado con uno que dice que vio a uno que le contó que le dijo a uno que el Rey le dijo, o cree, que algo así contó. Si tuviéramos una Casa Real, como Dios manda, emitiría una nota de prensa en la que desautorizarían las supuestas palabras del sujeto y le retirarían su acreditación como periodista que, habitualmente, sigue al rey en sus viajes. Pero creo que Felipe VI está más preocupado por ir eliminando miembros de su familia para la próxima foto oficial de Navidad. Ahora ha sido Cristina, ¿quién será el próximo?, ¿Froilán? Méritos hace el chico (iba a poner niño, pero el tío cumple el próximo 17 de julio -fecha emblemática, pues fue el inicio de la sublevación de Mola en 1936, ¿será una señal?)- ya diecisiete años). A este paso se quedan en la foto regia española de Navidad menos personajes que en el pesebre.

¿Y ahora qué? No quiero ponerme en modo “negativo” y cerrar la ilusión a nuevas generaciones, como la de mis hijos, que ilusionados creen que puede ser el inicio de una Nueva Era. No quiero recordar aquel 1979, los primeros ayuntamientos de izquierdas de la Transición, aquellos primeros ochenta, cuando creíamos que habíamos entrado por la puerta grande de la modernidad y la democracia. Oí el otro día a mi hija decir que “a ver si aprenden otros países y cambian también sus políticos” o políticas (tanto da) y callé. Tampoco quiero dar pábulo a gentes de mi generación que dicen que “estos también han venido para forrarse” y que no se creen que los nuevos ediles, como el gaditano, Kichi, sigan cobrando lo que hasta ahora hacían en sus trabajos “civiles”. Por desgracia muchos de estos comentarios vienen de boca de veteranos socialistas, que arremeten contra los miembros de la denominada nueva política, sean de Podemos, plataformas o “mareas” varias o grupos emergentes (como Compromís). Incluso hemos escuchado al ínclito Felipe González, ese viejo tótem socialista al que ninguno de los dirigentes actuales se atreve a desautorizar sus continuas “salidas de pata de banco”, decir que los de Podemos son “monaguillos de Maduro”. Pero, vamos a ver “tonto l’haba” que diría Mota, si habéis conseguido una docena de alcaldías, que ni os imaginábais, gracias a esos “monaguillos”. Pero, quizá es que Felipe ya ha dejado de ser socialista, como en 1979 dejó de ser marxista. Soy yo el Pablo Iglesias y le pido a Pedro Snchz una rectificación en boca de Felipe o le retiro su apoyo y que las alcaldías pasen al PP. Pero es que los socialistas están muy acostumbrados, desde 1979, a que si no les votas a ellos o te abstienes para que gobiernen es que le haces el juego a la derecha. Aunque hemos observado en demasía durante esta Inmaculada Transición como no era necesario que gobernara el PP para hacer políticas de derechas, ya se bastaban ellos. Ahora tienen una nueva oportunidad, pero me temo que la malgastarán (“modo negativo, on”).

Mientras tanto, ¿qué le espera al PP? Desde luego tiene que modificar, de una vez por todas, ese discurso rancio postfranquista. Hay mensajes que ya sólo sirven para cabrear más a los señores y señoras que compran el ABC y La Razón, pero difícilmente recuperarán votos en las capas medias y urbanas. La configuración demográfica de España (gran concentración de la población en grandes ciudades) hace que si no recupera el voto urbano y de los nacidos después de la muerte de Franco, lo va a tener crudo. Si sus líderes de opinión siguen siendo personajes de la catadura intelectual de Inda, Marhuenda, Losantos, Sánchez Dragó o Alfonso Ussía van arreglados. Viejos discursos de “que vienen los rojos”, que esto es la reedición del “frente popular” del 36, ya no ganan votos entre los menores de treinta años. Un ejemplo lo observé el otro día en la portada del periódico valenciano Las Provincias. El titular era totalmente esquizofrénico: “Un escritor en lengua catalana para el examen de Valenciano de Selectividad”. Algo así como si El País dijera “un escritor en lengua castellana para el examen de español de la Selectividad”. Pero no se quedaba contento con ello el periódico valenciano, pues decía que otro de los autores preguntados era un defensor de la unidad lingüística entre valenciano y catalán (Brauli Montoya), pues es catedrático de Filología Catalana de la Universidad de Alicante y miembro del Institut d’Estudis Catalans (IEC), que se tratan de (cito textual) “dos entidades defensoras de la unidad de la lengua, que al fin y al cabo es la corriente más común en las universidades valencianas, que justifican su posicionamiento en base a argumentos técnicos”. Absolutamente kafkiano. Los técnicos dicen que valenciano y catalán son una misma lengua, pero ellos dicen que no, “¡qué sabrán los lingüistas!”. Es un ejemplo de un discurso que ya las nuevas generaciones no se tragan.

Lo difícil será que el PP sepa cambiar este discurso, como al PSOE gobernar para lo que se le ha dado el poder por parte de grupos de izquierda y plataformas populares. Estaremos atentos, por si “¿y sí?” (Mota, dixit).

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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