TRANSICIÓN 2.0: camino del modelo La Vida de Bryan

brian2Confirmado. Estamos asistiendo a la Nueva Transición y no nos damos ni cuenta. Acabo de caer en la cuenta. En plena Semana Santa, cual revelación divina se me ha iluminado la mente. Leo los periódicos digitales, miro el Caralibro, escucho conversaciones de compañeros y todos anuncian “una buena nueva”, un nuevo alumbramiento: un nuevo partido se ha creado, una nueva coalición está en ciernes, un carismático político (local, regional o nacional) anuncia su marcha a un viejo, nuevo o novísimo partido. ¡Esto parece 1977!

En aquel abril de 1977 raro era el día en que no nacía un nuevo partido, bien mediante legalización (estos días se cumplirá el aniversario del más sonado, el PCE), escisión, mitosis, meiosis o cualquier otro método de reproducción política, natural o artificial. Así llegamos a encontrar en aquellas primeras elecciones democráticas de junio de 1977 a dos partidos liberales (la Alianza Liberal, que obtuvo un escaño, y el Partido Liberal Independiente que logró 805 votos, de tan independiente que era); dos partidos que se llamaban de Centro (la vencedora UCD y la Candidatura Independiente de Centro, que consiguió un escaño); hasta seis partidos de ámbito nacional con el apellido de socialista, además de otros tantos regionales, (el PSOE, el PSP de Tierno Galván, la Alianza Socialista Democrática, el PSOE-histórico, el Movimiento Socialista y el Partido Socialista Democrático Español); e incluso tres falanges, y eso que ellos siempre habían patrocinado lo de Una y Grande –lo de Libre supongo que era un canto, que no cara, al sol- (la Falange Española de la Jons –Auténtica-, la Falange Española de las Jons y la Falange Española Independiente), logrando la friolera de 72.420 votos entres todas ellas, con lo cual lo de Grande también debía ser una metáfora.

Tampoco era extraño el día en que no se anunciaba la incorporación de alguna figura política, venida del exilio, interior o exterior, del franquismo, del tardofranquismo, del franquismo irredento a alguno de aquellos partidos. Se recuperaban figuras añejas: Joaquín Ruiz-Giménez, el exministro franquista transmutado en líder de la Democracia Cristiana o el poeta Rafael Alberti, para el PCE. Y cada día un nuevo burócrata franquista se incorporaba a UCD, cambiando su traje blanco del Movimiento por un terno gris de demócrata europeísta. La lista sería interminable por lo que basta con citar al propio presidente de la coalición, Adolfo Suárez, hasta junio de 1976 Ministro-secretario General del Movimiento. También conocidas figuras del momento prestaban su apoyo a diferentes candidaturas: los actores Arturo Fernández y  Sancho Gracia (Curro Jiménez) a UCD, la conductora de programas infantiles Teresa Rabal (más tarde abjuró del comunismo y milita actualmente en grupos Pro-Vida) y la abogada Cristina Almeida al PCE, pues el PSOE aún no era muy mediático.

Ahora, llega la Nueva Transición. ¡A ver si va a ser verdad la tan cacareada “regeneración” de la vida política española! Pero, como somos de no aprender (lo dice el Informe PISA, no yo) volvemos a caer en los mismos errores. Al igual que nuestro sistema educativo, cuando algún alumn@ (es la moda de los documentos educativos políticamente correctos) no aprende la lección, lo mejor es que repita. Y en esas estamos, repitiendo curso. Como dicen las nuevas generaciones digitales, nos encontramos ante lo que podríamos llamar Transición 2.0.

Y, si no, explicadme a qué se debe esta proliferación de partidos por doquier. Por qué se lanzan figuras mediáticas, mediomediáticas, quasimediáticas y conocidas en su pueblo y alrededores a poblar el panorama político. No cabe duda, es la Transición 2.0.

Y, como de tantas cosas en nuestra política desde mayo de 2014, la culpa es de Podemos, y si no que le pregunten a El País, El Mundo, La Razón y el ABC. ¡Estábamos tan tranquilos con nuestro bipartidismo asimétrico y vienen éstos a joderlo! ¡Con lo bonita que nos había quedado la Inmaculada Transición!

Desde entonces, se ha producido una especie de Big Bang en la política española. Raro es el día, ya lo decía antes, que no nace un nuevo partido político. A la derecha de Dios padre (el bipartidismo, insisto) nació VOX, como si de un diccionario de la ultraderecha se tratara para mantener vivos aquellos vocablos, decían ellos, ya perdidos por el PP, versión Rajoy: las víctimas, el aborto tolerancia cero, España Una Nación, inmigrantes No Gracias… Seguidamente asistimos al crecimiento de movimientos ciudadanos hermanados, más o menos, depende del día que le pillara a San Pabloiglesias, el último de los mesías en anunciar el apocalipsis del bipartidismo, con nombres variopintos: Ganemos (nombre de la ciudad o pueblo), Guanyem (si parlem la llengua catalana), nombre de ciudad En Común (o En Comú), Ahora nombre de ciudad, Somos nombre ciudad… y así hasta la extenuación. Y por si éramos pocos, parió la abuela, que diría la mía. Desde enero asistimos a la eclosión de un partido que se encontraba en la marginalidad de ese territorio que parece que se escapa: Cataluña. Como de la nada, desde un escueto 2% nacional, los medios mainstream auparon a Ciudadanos al 9% en las elecciones andaluzas y a más del 15%, según las encuestas.

Ciudadanos es la nueva moda. Podemos ya es casta, ya está fuera de onda. Se han comido a su hermano gemelo UPyD. Desea fundar sobre sus restos la nueva Roma de la derecha española, como Rómulo tras enterrar a su hermano Remo. El espectáculo de estos días de la pobre Rosa Díez me recuerda al de José María de Areilza en la primera Transición, cuando se quedó compuesto y sin novio en el congreso fundacional de UCD. ¡Con lo que había luchado por ser el Konrad Adenauer español! ¡Si tenía ya escrito su discurso de toma de posesión! Ya lo había tenido cuando en 1976 el rey, Campechano I, se la jugó con Adolfo Suárez. Rosa Díez siempre pensó que inauguraría el final del bipartidismo, que un día quizá fuera la Birgitte Nyborg de la serie Borgen y la llamaría el nuevo rey, Felipe VI el Preparado, para formar un gobierno al margen de los dos grandes partidos. Como Areilza, provenía del régimen, en este caso del PSOE vasco, el de los tiempos de alianza con nacionalistas, pero aquello podía olvidarse, al igual que se olvidaba que Areilza había sido el primer alcalde franquista de Bilbao. Ahora UPyD parece la UCD de 1980-81: comienza la desbandada. Si el espectáculo de Rosa Díez es digno de una obra dramática de Shakespeare, de esas en las que te debates entre el ser y el no ser, el de su, hasta hace poco, fiel escudero Toni Cantó, parece más propio de Falstaff en Las alegres comadres de Windsor, debatiéndose en la señora Ford y la señora Page para aliviar su maltrecha cuenta corriente, la de un actor venido a menos (a menos de poco, que tampoco fue nunca ningún aspirante a ningún goya, ni siquiera como actor secundario, terciario o cuaternario). Quizá es que a Toni Cantó le ocurra como a Cela, de quien Gregorio Morán dice en su imprescindible El cura y los mandarines que su mejor novela era su propia vida. Creo que el personaje que borda Toni Cantó es el de Toni Cantó. Si presentara sus actuaciones en los últimos años en la política española, sublimada estos días con sus puñaladas traperas, al estilo que James Mason (Bruto) en el Julio César de Joseph L. Mankiewicz le propinaba a Marlon Brando, seguro que no sólo lograba una candidatura al goya, sino que quizá alcanzara el estatus de actor de culto, quizá por encima de Luis Prendes, el Bruto de la versión de Estudio 1 (1965). Pero no nos engañemos, Toni Cantó nunca pudo haber salido en el mítico Estudio 1, como mucho podría haber sido fichado para alguna comedia gruesa de Esteso y Pajares, es para lo que da su registro como actor, y como político.

Pero esto ya lo vivimos en la primera Transición con personajes, personajillos les llamaba el periodista deportivo José María García, como Jorge Semprún que pasaron del comunismo estalinista al socialismo rosa con el fin de lograr ser ministro o como el drogata hippie de Sánchez Dragó que pasó de predicar el amor libérrimo y la eyaculación hacia adentro a tomar los platós de la Telemadrid de Esperanza Aguirre para mostrarse partidario del amor bendecido por Monseñor Rouco Varela.

Ahora vuelven a ponerse de moda los fichajes mediáticos. En estos días, hemos asistido a la llegada de un poeta a la candidatura de IU en Madrid (García Montero), una jueza jubilada (Manuela Carmena) a Podemos, o la reentré de un catedrático de metafísica y hermano de periodista megacrack (Ángel Gabilondo) en el PSOE. Con el nivel cultural de España, estoy seguro que los electores se lanzarán a las urnas como voraces lectores que son de poesía social y de metafísica.

También veo otro parecido con la primera Transición en esta Transición 2.0, la ilusión de jóvenes recién duchados, los llamados JPSP (“jóvenes, pero sobradamente preparados”) por la nueva política. ¡Qué tiempos aquellos de finales de los setenta y principios de los ochenta! También entonces era la barba signo de modernidad, también entonces las chicas comenzaban a apuntarse a esto de la política. ¿Acabarán igual? Desencantados unos, montados en la política in eternis otros y pululando de un partido a otro para buscar un sitio bajo el sol del escaño perpetuo.

La última moda, dicen hoy los diarios, es el fichaje de economistas de prestigio. Esperanza Aguirre lo ha anunciado estos días, haciendo una inflexión en la voz como si de nombrar el ganador de un óscar se tratara: and de winner is… Daniel Lacalle. También lo ha hecho Podemos (Viçenc Navarro y Juan Torres) e incluso el PSOE (Antonio Miguel Carmona). Vuelven los tiempos de Solchaga, Miguel Boyer  o Mariano Rubio.

Comienza a haber pueblos (en el que trabajo, por ejemplo) donde, si sumamos a estos partidos, los partidos independientes locales, fruto casi siempre de escisiones de los grandes partidos, hay casi tantos partidos como electores. Puedo ver en la plaza de alguno de estos pueblos, en un soleado domingo, a un recién llegado que, al igual que en La vida de Bryan, pregunte si son del Frente Judaico Popular o del Frente Popular Judaico. Lo más que se va a pedir es que jure odio eterno a los romanos (el bipartidismo, en este caso). Pero, como en la mítica escena, es posible que a la hora de votar no recuerde ya ni en qué partido ha acabado apuntado. Como decía Pajares en el especial de la primera noche electoral en 1977, “mi cuñado se ha hecho un lío con tanto partido y ha votado a la RENFE”. El chiste tenía entonces un tufillo fascistoide, lo reconozco, pero me preocupa que cuando tenga yo que ir a votar en las próximas elecciones locales y autonómicas no acabe haciéndolo yo a la Belén Esteban, si se presenta.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a TRANSICIÓN 2.0: camino del modelo La Vida de Bryan

  1. Juan José Castells López dijo:

    Enefectiviwonder, ja,ja,ja.Tenemos tan poca inventiva y nos miramos tanto el ombligo ( cuando no otras partes de nuestro cuerpo serrano ) que nos ha salido la misma canción, ahora sí con un poco más de bombo. En el papel de PSOE, se te ha olvidado colocar a Podemos, aunque el papel de Isidoro ya lo tiene ” El coletas”.Los JASP ( Aprovecho para meterte el dedo en el ojo y recordarte que eran ” aunque ” sobradamente preparados, así, en nuestro rancio estilo español, parece que te enmiendo la plana y que el mérito del artículo es mio. Yo también me fijo…) de hoy en dia no estan para anuncios de coches, si acaso para anuncios de móviles, hasta ahí sí llegan.
    Un Jasp como mi sobrino ha acabado su larguísima “preparación” en Alemania con 40 tacos y vislumbrando algo de futuro tras penar 4 años como camarero,instalador etc. después de haber conseguido su licenciatura de Ingeniería antes de los 30.
    Pero, cuate, qué pasó que no encontró trabajo durante los años de miel y lechita?
    Pos nada, pendejo, un trabajo de ingeniero en los años de miel y lechita pero pagado dignamente? Te recuerdo,cabrón, que entonces se huia como de la peste del mileurismo, ajk, caca.Y que si mi querido JASP de sobrino quería comprarse ese piso que TODA la sociedad le estaba diciendo que comprara(incluso los ilusos de sus padres), tenía que tener otro sueldo que le permitiera pagar en TREINTA años ese pisito cuyo parquet ( aún en la fecha de entrega ) lucía bien levantado y deformado.
    Para cuando uno de sobrecalentamiento económico ejpañó?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s