RITZ: Un Borgen a la española, episodio piloto

RITZ MADRIDUn Club Sin Socios ha tenido acceso al guión de “Ritz”, la nueva sitcom española que quiere ser un remedo de “Borgen”, la serie de éxito danesa. La productora Mediaset intentará trasladar a España las peripecias políticas y personales de la exitosa serie danesa. A falta de un edificio, como el Christianborg, que reúne tanto el poder ejecutivo, el legislativo como el judicial, llamado popularmente Borgen, que diera nombre a la misma, los guionistas se han decidido por titularla “Ritz” en honor al hotel donde, al fin y al cabo, también todas las mañanas se reúnen los poderes del Estado español en torno a un desayuno internacional, al precio de 36 euros, pagados, eso sí, con las tarjetas institucionales de sus señorías, sean estas ministros, diputados o jueces. Vamos, los tres poderes.

El episodio piloto comienza con una reunión a la que asisten los que serán protagonistas de la serie. Faltan pocos días para Navidad. En torno a una mesa repleta de cafés de variedades casi infinitas, tés de cualquier sabor imaginable, aguas minerales de importación, zumos de frutas tropicales o no, diversos platos de viandas variadas (jamón 5 jotas, ibéricos recién traídos de Cantimpalo, jamón york importado de la campiña inglesa, quesos suizos, franceses, holandeses, daneses e incluso rumanos), bollería recién traída de la famosa pastelería de La Mallorquina. Incluso, no podía faltar desde la presencia, ya hacía años, del exquisito diputado Perduran i Osca, de una botella, bien fría, de Pernod-Ricard y caviar Almas.

En torno a dicha mesa se nos presentan, como en el primer episodio de Borgen durante el debate electoral televisado por TV1, los que serán principales personajes de la serie. Allí está el presidente del gobierno, Valeriano, del partido conservador, en esos momentos gobernando con una amplia mayoría absoluta, José Pérez, el atractivo líder de la oposición, del partido laborista, que se ha turnado con el anterior durante casi cuarenta años. Junto a ellos, los dos asesores áulicos, jefes de gabinete, pero que, a diferencia de la serie danesa, no son avispados periodistas o avezados personajes conocedores de todos los trucos de poder (como Kasper Juul y Katrine Fønsmark ). Son dos políticos de confianza, nombrados por el líder del partido: Moragón, del partido conservador, y Verónica Funchal, del laborista. Es la única mujer en la reunión. Los guionistas pretendieron, en un primer momento, trabajar con más personajes femeninos, pero si querían darle credibilidad a la serie, no podían copiar totalmente la fuente danesa, donde encontramos mujeres liderando partidos, gabinetes de prensa, e incluso periodistas de enorme prestigio. De todas formas, se anuncia, en la entradilla de este capítulo piloto, que en los próximos episodios aparecerán dos importantes personajes de la serie: Caridad Arrieta, del partido conservador, que desea, en cuanto se descuide, sustituir al presidente del gobierno, el cual cree poco preparado para momentos difíciles como los que se avecinan; y Ana Díez, del partido laborista, impetuosa mujer que también desea eliminar en cuanto pueda al guapo de José Pérez.

Junto a estos dos políticos se sientan lo más granado del periodismo español. En la serie danesa, los periodistas son importantes contrapuntos de los políticos. Especialmente, los de la cadena TV1, siempre preocupados por trasladar al país la situación política, y los del Express, un periódico sensacionalista que intenta alimentar al país con las miserias de sus políticos: sus corruptelas, su vida privada, sus miserias. Pero esta serie se desarrolla en España y aquí la importancia y la conjunción de periodismo y política es tal que no nos bastan dos muestras del llamado cuarto poder. Aquí, los periodistas se creen parte del sistema, creen incluso que lo trajeron ellos allá a mediados de los años setenta.

Así, en la reunión encontramos a José Luis, presidente del diario La Nación, el que fuera gran protagonista de la creación de dicho sistema y siempre ligado a miembros del partido laborista. Ahora, el poco empuje de sus políticos, y la vida que es así cuando ganas más de doce millones de euros al año, les había alejado un tanto del partido laborista. Junto a él estaba Alfonso, director de XYZ, un periódico de toda la vida, siempre al lado de la monarquía, por muchas tropelías que ésta hiciera. A su lado, Manolo, director de El Juicio, un periódico del que a muchos les gustaba hacer chistes con sus portadas y sus noticias sobre la oposición, muchas veces inventadas, por el poco “juicio” que parecían demostrar. Pero, aunque también se situaba en el entorno del gobierno, como XYZ, tenía su hueco entre el periodismo español. Por último, había acudido a la reunión el gran JB, conocido por las siglas de su nombre (Juan Bautista), que, aunque ahora no tenía periódico, había dirigido durante años El Universo, siempre atento a encontrar escándalos en cualquier parte, buscando entre la basura y elaborando dosieres para sacar provecho de ellos. Su altanería le había provocado la salida del periódico, pero seguía siendo un personaje temido y que podía dar mucho juego en las serie.

El episodio comienza con una conversación en la que participan todos estos personajes que se han reunido, en fechas cercanas a la Navidad, para debatir, y buscar una salida, al problema que se les avecina desde la aparición de un nuevo partido en el plácido panorama bipartidista de la política española: Pasemos. El nombre decían que provenía del viejo eslogan de No pasarán, que ahora ellos convertían en un “pasaremos a la acción y tomaremos el gobierno, o el cielo, que decía su líder. En este primer episodio piloto no aparece este personaje, pero por las referencias que se hacen a él, debe ser una especie de perroflauta con mochila a la espalda todo el día, zapatillas de montaña, pantalones con bolsillos por doquier, pelo largo recogido con una goma de envolver los espárragos y camisa comprada en Carrefour. Las encuestas les dan cada vez más escaños y el plácido bipartidismo parece resquebrajarse. Ni siquiera la alianza con pequeños partidos regionalistas parece que solucionará el problema si Pasemos sigue creciendo. Incluso hay encuestas que le dan más votos que al partido laborista de Pérez. Se han reunido para encontrar una salida al problema. Pero, según el capítulo piloto, no parece que tengan muchas luces los personajes allí reunidos y les cuesta atajar el asunto. Hasta que… en el fragor del opíparo desayuno, alguien ve la luz.

  • Manolo (El Juicio): Hombre, nosotros, podríamos ampliar nuestra campaña de dar bombo a Rocío, la líder de UDyC, como ya hicimos en las anteriores elecciones. A ver si así la aupamos un poco y la convertimos en partido bisagra.
  • José Luis (La Nación): Manolo, Rocío está quemada. El electorado de derechas sigue pensando que es una laborista disfrazada y el de izquierdas que es una traidora que abandonó el laborismo por puras ambiciones personales.
  • JB (ex de El Universo): Sí, pero es de las pocas que tiene un currículum intachable de luchadora contra la corrupción y su verborrea contra los terroristas es todavía un filón de votos.
  • Alfonso (XYZ): ¡Qué te crees tú eso! El terrorismo ya no le interesa a nadie, bueno a nosotros cuando queremos insultar a algún izquierdista o nacionalista díscolo, y la corrupción… seamos sinceros, a los españoles no les importa que los políticos roben. Lo dicen para quedar bien, lo decimos todos, pero, en el fondo, a la hora de votar les da lo mismo. O, si no, mira a ver cuántos corruptos son reelegidos sin cesar en las urnas.
  • JB: Tienes razón, Alfonso, ¡si lo sabré yo!, que me harté durante años de publicitar dosieres contra laboristas corruptos y, los tíos, seguían sacando mayoría absoluta.
  • José Pérez (laborista): No hemos venido aquí a remover el pasado, sino a solucionar el futuro. (Verónica, le dice a su asesora en voz baja y tapándose disimuladamente la boca, apunta la frase para mi intervención de esta tarde en el reality de Teleseis, ¡para una que me sale redonda, no la vayamos a olvidar).
  • Valeriano (presidente): Por una vez tienes razón, Jose, – le dice, pronunciando sin el acento agudo, para ofrecer un tono más familiar a la conversación. Tenemos que ponernos a trabajar –una risa disimulada se oye en la mesa sin que se pueda identificar a su emisor. Tenéis un montón de tíos elaborando dosieres todos los días sobre todos los políticos de España y Sudamérica. ¿Me vais a decir que no tenéis nada sobre el líder de Pasemos? Además, la culpa de su ascenso lo tenéis vosotros, y los de las cadenas de televisión, por darle cancha. ¡Cómo era gracioso, con su pinta de profe de filosofía de instituto público! Y, ¿ahora qué? Necesitamos una solución.
  • José Luis: Podríamos comenzar a plantear la bondad de un pacto de Estado entre los dos grandes partidos. Una Gran Coalición, a la alemana.
  • JB: José Luis, tú te crees que esto es Europa. ¡Qué estamos en España! Si a una señora del barrio de Salamanca le dices que tiene que aceptar que los conservadores se alíen con los laboristas, acaba votando a BEX, el partido del sonao de Pidal. Que sí, es gracioso, dice tontás, por la tele y le decimos que él sí que representa la esencia de los conservadores, pero, al final, ya visteis en las europeas, no lo votó nadie. Creo que no le votó ni Ludovico (se refieren a un periodista de verbo compulsivo, ahora apartado de los grandes rotativos, pero que se refugia en una radio casi clandestina y un diario digital).
  • Valeriano: Pues hay que ponerse a trabajar, insisto –otra vez la risa inidentificable.
  • Alfonso: Yo lo de los dosieres tampoco lo veo. Nosotros publicamos hace unos días la noticia del contrato del chico este, que parece el número dos de Pasemos, y no han bajado las expectativas de voto. Un becario que tenemos en la redacción dice que qué pretendíamos. En la Universidad española todas las becas se asignan a dedo en los departamentos y todos los profesores hacen trabajos externos cobrando en negro o al margen del conocimiento de la Universidad.
  • José Luis: ¿Y si nos inventamos nosotros un partido ya que lo de UDyC no funcionó?
  • JB: ¡Cómo si fuera tan fácil!
  • José Luis: Tú déjamelo a mí. Creo que la gente cada vez dice más que va a votar a Pasemos porque las encuestas le dan fuerza. Nosotros inventamos un partido, inventamos las encuestas, sacamos a su líder todos los días en portadas y artículos de fondo, las televisiones lo llaman todos los días, y al cabo de unos meses, si la cosa funciona, puede llegar al 15% de votos y convertirlo en un buen partido bisagra.
  • JB: Ya, pero, ¿de dónde sacamos el partido? Hace falta un líder carismático, unas siglas, un grupo de militantes…
  • José Luis: ¡Ya lo tengo! Ciutadans, o como se diga, el partido catalán del chico éste tan mono – José Pérez se dirige a él con una mirada cruel, pues más atractivo que él no cree que se encuentre en el panorama político español.
  • JB: ¡Tú estás tonto, José Luis! Es catalán. No se lo perdonará el electorado español, aunque sea antinacionalista.
  • Alfonso: Tú eso, déjamelo a mí, si conseguimos en el 96 cambiar lo de “Pujol, enano, habla castellano” por un pacto de Estado con el dirigente catalán y que todos creyeran que el entonces presidente hablaba catalán en la intimidad, ¿no vamos a hacer a este chico digerible para el electorado español?
  • José Luis: Pues, no se hable más, mañana mismo hablo con los de Metroscopia y lanzamos, al pasar Navidad, que ahora todo el mundo está entretenido en compras y viajes, una primera encuesta con una subida del 3% actual al 8%. Poco a poco, cada mes, o así, vamos sacando otra hasta que llegue al 15%. Con eso yo creo que le da para unos 20 diputados. Así, cualquiera de vosotros, el que gane, los puede utilizar para un pacto con ellos. Y los de Pasemos, se quedarán en la oposición per secula seculorum. Sería como el partido liberal alemán, que lo mismo le da pactar con el SPD que con la CDU.
  • Valeriano: Tengo que reconocerlo, José Luis, eres un máquina, que dice mi hijo. Con razón siempre han dicho que tú conseguiste que los laboristas aceptaran entrar en la OTAN y les vendiste a su electorado que era bueno y todo. Parece que no has perdido facultades, a pesar de entrar en la Academia – JB mira un tanto indignado al Presidente, pues José Luis siempre fue su gran enemigo, pues nunca logró rodearse de ese aura de intelectual salvapatrias, tan moderno y tan europeo él.
  • José Luis: Gracias, Valeriano, me haces rejuvenecer. ¡Volvemos al 82, cuando le vendimos la burra del socialismo democrático del PSOE a los españoles! ¡Si es que se lo tragan todo! Verónica, vete haciendo las cuentas, que me dicen que tu jefa (perdón, quiero decir la presidenta de Andalucía) va a adelantar elecciones. ¿Cuántos diputados necesita Ciutadans para que podáis pactar con ellos? ¿Unos 12? Pues ya hablo con Metroscopia y en marzo publicamos una encuesta que cuadre los números.

A la salida de la reunión, se topan con Perdurán i Osca, que desayuna solo en otro salón del Ritz. Se acerca a ellos y les pregunta por el motivo de la reunión.

  • Perdurán i Osca: ¡Qué tal! ¿También preocupados por lo de Pasemos? No creáis, a mí también me inquieta la situación. Entre el President, que se empeña en lo de la independencia, los de Ciutadans y estos de Pasemos, me van a dejar sin escaño. Y lo que es peor, sin estos desayunos del Ritz a costa del contribuyente – dice, mientras giña un ojo y sonríe sardónicamente.
  • Alfonso: No te preocupes, ¡estamos trabajando en ello! –dice con acento tejano, recordando aquellas palabras del expresidente de los conservadores que fueron tan comentadas.

Salen del “Ritz”, se montan en sus autos negros de cristales tintados y, ya más tranquilos se marchan a sus quehaceres diarios: la Academia, un plató de televisión como tertuliano, una comida (otra más) para buscar financiación a un periódico que ya no compra casi nadie o el despacho a escuchar a asesores y más asesores, que uno no sabe qué es lo que hacen.

La cámara se eleva sobre el tejado del Ritz y concluye el primer episodio piloto. Promete ser una serie de éxito.

Dedicat al meu alumne Sergi, que amb la il·lusió dels vint anys encara creu que és possible un altre país.

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