Los “mandarines” al asalto: El País a la altura ya de Mongolia, revista satírica

descarga (2)Hace ya unas semanas que acabé de leer “El cura y los mandarines” de Gregorio Morán y tenía pendiente una crónica sobre él. Incluso alguno de mis asiduos lectores decía estar expectante ante ella. No sé si le defraudaré. He hablado últimamente tanto de esta obra entre mis íntimos (que son tres o cuatro no os creáis que soy algo así como un Pequeño Nicolás cincuentón) y he leído tantas crónicas sobre él, incluso he visto entrevistas en La 2, que he quedado un tanto exhausto. De todas formas creo que, al final, algo diré sobre ella, pues lo que me apetece comentar algo, o mucho, tiene que ver.

Desde hace unas semanas entro ávido de interés en la Sala de Profesores de mi centro, bueno no os creáis todo lo que digo que algo de exageración literaria hay, pues masoquista tampoco soy, para ver la portada del El País. Se ha convertido en uno de los momentos más divertidos de la mañana. Reconozco que ya estoy pensando en situarlo junto a mis publicaciones satíricas preferidas (Orgullo y Satisfacción, El Jueves –magre lui–, Mongolia, La Página Definitiva…). Allí he visto cómo día tras día, portada tras portada, el otrora Periódico Independiente de la Mañana (cabecera con la que nació allá por 1976), ahora transmutado en El periódico global, se le dedicaba alguna noticia de hondo calado a Podemos, especialmente al tal Monedero (si es que hay veces que es tan fácil hacer chistes). Ahí conocimos que había falseado su currículum, aunque días más tarde, bien es cierto que ya no en la portada sino en páginas interiores y en un rincón, tuvo que rectificar. La información sobre el falso currículum la habían obtenido de un conserje de la Universidad de México y de un viejo profesor alemán que no recordaba que había publicado nada el tal Monedero, pero bueno tampoco recordaba su propio nombre ni el de su mujer, dada su avanzada edad. Es lo que tiene hacer un ERE, expulsar a periodistas veteranos y contratar becarios para las noticias de portada. Por cierto, me entero ayer de que la SER, otra empresa de PRISA, acaba de despedir a seis veteranas periodistas (todas mujeres, por cierto) para, dice la dirección (Sir Juan Luis Cebrián y sus 12 millones de euros de sueldo anuales), contratar periodistas de perfil más joven. Vamos, becarias lowcost. Es lo que tiene juntarse en las sesiones de la Academia con el rijoso de Luis María Ansón. Así se las gasta este paladín de la progresía, la igualdad y la libertad, de excelsa familia… falangista.

Pero lo del pasado jueves día 12 ha sido ya espectacular. De partirse la caja, que dicen los modernos. Hemos visto jocosas bromas a propósito de la crisis del PSOE, la pugna Pedro Sánchez vs. Susana Díaz y la destitución de Tomás Gómez en varios medios satíricos. Pongamos como ejemplo a Orgullo y Satisfacciónque comenta como “El PSOE ganaría las elecciones, si se celebraran en 1982”, o El Jueves, cuya portada de su próximo número reza (con perdón) “El PSOE cada vez más abajo en las encuestas”, ilustrada con un dibujo donde dos socialistas dicen que o se ponen rápido el disfraz o no llegan a los Carnavales, a lo que uno de ellos responde: “oye, que yo no soy Pedro Sánchez”. También mi paisano Joaquín Reyes le ha dedicado esta semana una de sus imitaciones al líder (es un decir) del PSOE, con algunas frases que pasarán a la antología del genial humorista manchego: “pero qué más queréis que haga para que me votéis, si ya me he quitado todas las vocales del nombre”. O esta otra: “Pedro, Pedro, no mientas, tú estás ahora por la transparencia, nos hemos pegado una hostia que flipas”.

Incluso, también el mejor noticiario que conozco, a pesar de la censura del PP valenciano, Polònia, emitido por TV3, le ha dedicado un excelente sketch (por favor, si un día os independizáis, no dejéis de ilustrarnos con noticias de este país llamado España):

Pero, al entrar en la Sala de Profesores el jueves pasado, descubro que la mejor de todas las portadas bromistas con el PSOE está en El País: “La destitución de Gómez sitúa al PSOE en primer lugar y desplaza a Podemos”. No lo pude resistir. Me entró una risa que casi me impide continuar mis clases. No me podía quitar la frase de la cabeza. Era el mejor chiste que había oído en los últimos meses. El autor debía estar a punto de fichar por Mongolia, la más cruda de las revistas satíricas españolas. Qué digo, estoy seguro que al autor acaban llamándolo de Charlie Hebdó. No podía ser verdad. No puede ser que El País se haya pasado a competir con semejante ralea de la prensa satírica. Pero no puede ser de otra manera, pues no nos podemos tomar en serio la noticia.

Expliquemos el asunto. Pedro Sánchez, a primera hora de la mañana del día 11 de febrero, convoca a Tomás Gómez a su despacho y le comunica su destitución del PSM. La noticia sale en los diarios digitales hacia las 10.30 horas. Yo me entero hacia mediodía cuando mi mujer, atenta a las noticias diarias, vía radio del coche, me la suelta, como quién no quiere la cosa. Por la tarde no se habla de otra cosa. El País cierra sus rotativas hacia las dos de la madrugada del día siguiente, 12 de febrero. En la edición nacional aparece la mencionada noticia de que las encuestas ya sitúan al PSOE por delante de Podemos gracias a la decisión de Pedro Sánchez de expulsar a Tomás Gómez. En resumen, en dieciséis horas le ha dado tiempo a los españoles a enterarse de la noticia, sopesar su transcendencia, pensar a quién van a votar y contestar una encuesta telefónica. A la empresa, me niego a buscar su nombre y aumentar su escarnio, le ha dado tiempo de llamar a 800 personas, tras un arduo proceso de muestreo, anotar los datos, baremarlos y “cocinarlos”, cosa que nos dijeron el otro día era complicada ya que hay que barajar muchos factores sociológicos. ¡Eso será en otros países! En España, en una tarde nos ventilamos una encuesta electoral como el que cocina unas magdalenas. Tampoco debe ser tan difícil. Allá por 2004 el economista socialista Jordi Sevilla dijo que le iba a enseñar economía a Zapatero en “dos tardes”.

Es por ello, que la susodicha portada debía enmarcarse en la nueva línea editorial de El País, que desea hacer la competencia a los mejores diarios satíricos españoles, entre los que ya se encuentran desde hace tiempo La Razón y ABC. O si no qué me decís de estas:

¡En lo que ha quedado “el intelectual colectivo”! que le llama Gregorio Morán en El cura y los mandarines. Como os decía, hace semanas que acabé de leer este excelente, a mi juicio, libro. Son más de 800 páginas y unos 30 euracos. Pero, creo que es una buena inversión. Una inversión a largo plazo. Es lo que tenemos los intelectuales que, o eres de la familia Luca de Tena, o los dineros en lugar de invertirlos en Suiza los inviertes en libros. Es un libro que puedes releer varias veces, que puedes leer por el orden que ha sido escrito o de forma aleatoria (como Rayuela de Cortázar). Incluso una buena fuente de información para escribir obituarios cuando algún mandarín pase a mejor vida. Su índice onomástico es una buena herramienta. Tengo varias páginas de notas escritas sobre el libro que pensaba utilizar en un post, pero creo que las dejaré para usar poco a poco. Siempre y cuando las ganas de cerrar este rincón no ganen la partida como casi ocurre esta semana, pues está uno ya harto de tanta noticia podrida de este país. Me entran ganas de solicitar el Erasmus que mi compañera ha pedido para profesores, pero para no volver. Claro que me he enterado que es a Italia. Tampoco sé si ganaría mucho.

Tras leer El cura y los mandarines me quedó una agria sensación. Todo había sido un engaño. Cosa que ya sospechaba. En realidad es el libro que yo hubiera querido escribir. El que llevaba años esperando. Es muy clara y sencilla su tesis. Las 800 páginas no son sino una enorme fuente de información para corroborarla: la cultura española está llena de impostores. Nacidos durante el franquismo y encumbrados durante la Transición. Es para reírse de Enric Marco, el impostor, de la obra de Cercas. Éste es un aprendiz comparado con nuestros intelectuales posfranquismo. Son tantos los ejemplos que os animo a que leáis el libro. Uno de los capítulos está dedicado al periódico El País. Lo titula “El País como parodia del intelectual colectivo”. Allí nos da a conocer como la idea de su fundación fue de Fraga y de Pío Cabanillas (un ministro del sector católico) en connivencia con la familia Polanco, de viejos tratos con el Caudillo a propósito de prebendas con los libros de texto en su editorial Santillana. Allí recordamos que el primer gran columnista de El País fue Ricardo de la Cierva, más conocido por ser el biógrafo oficial de Franco, más tarde ministro con Suárez, al que odiaba, por cierto. Y como su primer director, Juan Luis Cebrián, salió de la conjunción entre los deseos de Fraga, Píos Cabanillas y Polanco, tras renunciar el primer candidato, Miguel Delibes.

¡Es tanta la información del libro! ¡Es tanta la mala leche que se te queda! Corroboro una de sus mejores frases: “nuestras historia es como esos pozos negros que se construyen en las casas sin licencia, allí entra todo” (p. 624).

Pero, esta dura semana no puede cerrarse con pensamientos tan negativos. También el libro me ha permitido conocer, o re-conocer, autores y obras que espero leer pronto. Entre muchos, el filósofo Manuel Sacristán, marginado por el régimen (el franquista, primero, el de la Transición después), el periodista Gaziel, las novelas sobre la Guerra Civil de Max Aub, la Facultad de Filosofía de Zorroaga o autores semiclandestinos como Manuel de la Escalera y José María Pérez Prat (Juan Iturralde). ¡Y sobre todo los poetas que abren cada capítulo! ¡Qué placer haber conocido, y leído, a los jovencísimos poetas, suicidados a temprana edad, Félix Francisco Casanova y Pablo del Águila.

Y ahora fuera de broma;

no tengo nada más que daros,

tampoco tenéis que darme,

acaso nunca nos hemos dado nada,

¿entonces qué hacemos aquí,

intercambiando palabras

inútilmente?

FÉLIX FRANCISCO CASANOVA (1956-76)

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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2 respuestas a Los “mandarines” al asalto: El País a la altura ya de Mongolia, revista satírica

  1. Tu post reafirma mi intención de leer el libro cuanto antes. Si no lo he hecho aún es porque he estado muy entretenido con El jilguero de Donna Tartt, una magnífica novela de 1.400 paginitas de nada que recomiendo a todo el mundo. De vez en cuando también hay que leer cosas más mundanas (aunque no por ello menos serias) para ‘olvidarnos’ momentáneamente de la cruda realidad. Respecto a lo de El País, qué más se puede añadir a lo que has escrito. Yo desde que leí la glosa que le hicieron a la nueva princesa de Asturias (http://elpais.com/elpais/2014/06/20/eps/1403279099_300131.html) los veo capaces de cualquier otra osadía chistosa. La próxima encuesta no la ‘cocinarán’ en 16 horas, con un par tendrán suficiente.

  2. Pingback: SUMISIÓN: Houellebecq, l’enfant terrible de las letras francesas no tiene la culpa | Un club sin socios

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