666 NO, 39, el número de La Bestia: José Antonio, Franco, la duquesa de Alba y …

20-n20 de noviembre de 1936, muere fusilado José Antonio Primo de Rivera, líder y fundador de la Falange; 20 de noviembre de 1975, 39 años más tarde, muere Francisco Franco, dictador; 20 de noviembre de 2014, 39 años más tarde, muere Cayetana Fitz-James Stuart, máxima acumuladora de títulos nobiliarios.

Investigaciones recientes sobre los Papiros de Oxirrinco ponen en duda que el número representado en el original del Apocalipsis sea el 666 para simbolizar la Marca de la Bestia, sino que en realidad es el 616.

Desde Un Club Sin Socios estamos en condiciones, tras los últimos acontecimientos, de exponer que el verdadero número de la Bestia, ese que llevará marcado en su mano derecha el Anticristo el Día del Juicio Final, es el 39. Y también sabemos ya cuál será el Día de la Bestia, no el del nacimiento del Anticristo, sino el de su final, y el de todos, un 20 de noviembre. Aún no estamos en condiciones de concretar el año, pero pudiera ser el próximo 20N+39 años (2063). Si no creéis que es un día fatídico, recordad que las elecciones ganadas por Mariano Rajoy, esas que sólo podía ganar a un candidato de la oposición como Rubalcaba, se celebraron un 20N. Diréis que soy un ventajista porque para 2063 no sabré si mi teoría es cierta o no, pero mirad a Nostradamus, siglos después sigue vendiendo libros, aunque sus predicciones acierten menos que una empresa de encuestas políticas en España.

No puede haber tanta casualidad histórica. El 39, junto con el 20N, deben querer decirnos algo. Por la sangre de la duquesa de Alba corría la sangre de algunos de los más malandrines de la Historia de España, Europa y América. Quizá con su incineración se haya esparcido el espíritu de todos estos sujetos y estemos en completo peligro. ¿Os imagináis deambulando por el Madrid de los Austrias a don Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba, a James Fitz-James, duque de Berwick, al Conde-Duque de Olivares, a Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, y tantos otros? ¡Qué novela no escribiría mi “querido” Pérez-Reverte con estos personajes!

Italianos, holandeses, valencianos, catalanes, portugueses, europeos todos deben estar echándose a temblar si se confirma la posible dispersión de las ánimas de los 47 títulos de nobleza (16 de ellos de Grandeza) por todo el Orbe. No sabéis con quien os la jugáis. Sólo os voy a esbozar las andanzas de algunos de ellos, cuya sangre corría  por la de doña Cayetana, esa de la que ahora se glosa su riqueza inmensa y el vulgo no acierta a entender cómo acumuló tamaño patrimonio. Pues echad un vistazo.

La duquesa de Alba es heredera, evidentemente, del III duque de Alba, don Fernando Álvarez de Toledo, “el Gran Duque de Alba”. Se mantuvo al servicio de Carlos V y Felipe II, forjando su fama militar contra “el turco” en Túnez y contra los infieles protestantes en Mülberg. Ello le permitió acceder al gobierno de Milán y Nápoles. Pero si es recordado por su sanguinaria forma de defender la patria es por los holandeses. Fue nombrado gobernador de los Países Bajos en 1567 para acallar la rebelión protestante en aquellos territorios de la Monarquía Hispánica, tan queridos para el emperador Carlos, pues era su patria natal (Gante). Nada más llegar instauró el Tribunal de los Tumultos (llamado “de la Sangre” en los historiografía holandesa) e impulsó el trabajo de la Inquisición. El Tribunal se llevó por delante a centenares de flamencos, entre ellos a dos de los principales dirigentes de la rebelión, los condes de Egmont y Horn, cuyas cabezas se mantuvieron expuestas durante horas en la plaza de Bruselas para escarmiento de los rebeldes. Naturalmente, las propiedades de dichos condes, riquísimos por cierto, fueron confiscadas y una parte ya podéis imaginar a manos de quien fueron a parar. Desde entonces, una placa en la plaza de Bruselas recuerda el ajusticiamiento de dichos dirigentes flamencos “victimes de la repression”. Sin duda el duque de Alba ayudó sobremanera a forjar la “leyenda negra” española en Europa, algo así como la Marca España, pero en negativo. Dicen que su figura sigue presente en la conciencia colectiva de los flamencos. Me imagino cómo deben estar echándose a temblar belgas y holandeses al descubrir que su espíritu puede andar suelto.

Pero doña Cayetana también es heredera de James Fitz-James, duque de Berwick. Aquí el acojono deben tenerlo catalanes y valencianos. El duque de Berwick, hijo ilegítimo de Jacobo II de Inglaterra, pero al servicio de los franceses en la Guerra de Sucesión española, era el comandante que dirigía las tropas borbónicas en 1707 en la batalla de Almansa, derrotando allí a la coalición austro-inglesa, por cierto comandada por un francés, el marqués de Ruvigny. La historia tiene estas cosas: un inglés al mando de los Borbones franceses y un francés al mando de las tropas austracistas, mayoritariamente inglesas. ¿O sería obra del Maligno y no lo sabíamos hasta ahora que el 39 se ha manifestado? Berwick participó en la toma, e incendio, de Xàtiva, y, más tarde, en el asedio y conquista de Barcelona en 1714. Estos méritos le validaron para que Felipe V le concediera los títulos de duque de Jérica y Lliria, que también poseía doña Cayetana. Si por las calles del barrio gótico de Barcelona encontráis estos días a un personaje extraño, con peluca dieciochesca y armiño sobre los hombros, no le preguntéis qué opina del “derecho a decidir” de los catalanes. Él ya dijo lo que opinaba en 1714 cuando abolió, como había hecho en 1707 en Valencia, todos los fueros catalanes.

Pero si deben tener miedo los catalanes de algún personaje surgido de las cenizas de doña Cayetana es de don Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, más conocido como el Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV. Fue él quien ideó la conocida Unión de Armas, el primer intento de castellanización de toda la Monarquía Hispánica. Estas eran sus claras palabras en un memorial al Rey: “Tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de España: quiero decir, Señor, que no se contente Vuestra Majestad con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona, sino que trabaje y piense, con consejo mudado y secreto, por reducir estas reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia, que si Vuestra Majestad lo alcanza será el Príncipe más poderoso del mundo”. Todo ello iría acompañado con el reclutamiento de 16.000 soldados en Cataluña para intervenir en la Guerra de los Treinta Años. Si no era posible conseguir de los catalanes tal contribución, el Conde-Duque de Olivares había tramado un plan maquiavélico: “hallándose VM con esta fuerza que dije, ir en persona como a visitar aquel reino donde se hubiere de hacer el efecto, y hacer que se ocasione algún tumulto popular grande y con este pretexto meter la gente, y en ocasión de sosiego general y prevención de adelante, como por nueva conquista asentar y disponer las leyes en la conformidad de las de Castilla y de esta misma manera irlo ejecutando con los otros reinos”. Es decir, provocar a los catalanes y, tras la rebelión, ocupar el territorio y castellanizarlo. Y así ocurrió, pues en 1640 los catalanes se rebelaron (El Corpus de la Sangre, origen además del himno de Els segadors), no logrando la Monarquía su derrota hasta 1652.

Así que, si Rajoy quiere recuperar Cataluña que se deje de burdas imitaciones (Alicia Sánchez Camacho o Albert Rivera) y eche mano del duque de Berwick y del Conde-Duque de Olivares. Y si no tiene bastante con ellos, también puede llamar al Luis de Haro, duque de Montoro (cuyo título también ostentaba doña Cayetana). Él fue el que en 1652 acabó con la rebelión de los catalanes. La debilidad de la Monarquía ante la nueva potencia dominante, Francia, provocó que la victoria no le saliera gratis: el tratado de los Pirineos, firmado por el valido Luis de Haro, cedía el Rosellón y la mayor parte de la Cerdaña a Francia. El rey francés se comprometía a mantener los fueros en estos territorios anexionados, pero nunca lo cumplió y ya al año siguiente se prohibieron los Usatges y el uso del catalán.

Ya hemos visto como los valencianos deben temer la vuelta del duque de Berwick, pero es que además también andará suelto ya el espíritu de don Diego Hurtado de Mendoza, conde de Galve, otro título de doña Cayetana, que era virrey de Valencia durante las Germanías del siglo XVI. Fue expulsado en 1520, pero tras reunir nuevas fuerzas entró en la capital valenciana en marzo de 1522, ejecutando a Vicent Peris y sus seguidores.

Pero yo que el Papa Francisco I tampoco me sentiría seguro con la dispersión de los espíritus acumulados en las cenizas de doña Cayetana. Seguro que ha enviado su bendición apostólica, pero no sabe con quién se las juega. Nada menos que con la heredera de don Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea, décimo conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla y secretario de Estado con Carlos III y Carlos IV. Él fue quien, junto a ilustrados como Campomanes, ideó la expulsión de los jesuitas (la orden del actual Papa) en 1767, acusados del motín de Esquilache, de idear la creación un imperio en Paraguay (ved La misión, con Jeremy Irons de protagonista), de estar en connivencia con los ingleses en la toma de Manila y de intentar derrocar al rey. Quizá por ello, doña Cayetana convenció al jesuita Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate para que abandonara los hábitos y se casara con ella en 1978. La sangre antijesuitica del conde de Aranda seguía haciendo de las suyas. Quizá todos estos curas que han asistido a su entierro desconozcan que el conde de Aranda visitaba al impío Voltaire cuando ejerció como embajador en París. Decía de él Voltaire “con media docena de hombres como Aranda, España quedaría regenerada”, mientras sus enemigos aducían que “sólo cifraba su gloria en ser contado entre los enemigos de la religión católica”.

Muchos más son los personajes históricos que ahora pueden haber quedado sueltos: don Álvaro de Luna (primer conde de San Esteban de Gormaz), valido de Juan II de Castilla e intrigante en la corte de los Trastámara; don Alonso de Zúñiga y Acevedo Fonseca (conde de Monterrey), adelantado mayor de Cazorla al servicio de Carlos V en el socorro de Viena; don Fernando de Andrade de las Mariñas (conde de Villalba y Andrade), militar al servicio del Gran Capitán en las Guerras de Italia a principios del siglo XVI; don Antonio Alonso Pimentel y Herrera de Velasco (duque de Huéscar), militar amigo personal de Carlos V, que participó en las campañas de Túnez, Italia, Francia y Alemania; don Pedro Fernández de Castro y Andrade (conde de Lemos), político de dilatada carrera como presidente del Consejo de Indias, virrey de Nápoles y presidente del Supremo Consejo de Italia; don Diego López de Zúñiga y Guzmán (conde de Miranda del Castañar) al que podéis haber visto al servicio de Enrique IV de Castilla en la serie Isabel como aliado del vil Juan Pacheco y tantos y tantos otros.

Si el Día de la Bestia vemos surgir todos estos personajes de las históricas entrañas de doña María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, nombre completo según consta en su partida de nacimiento, ¡que Dios nos coja confesados! Lo sucedido en la película de Alex de la Iglesia puede ser juego de niños. ¡¡Avisados estáis!!

A mi alumna Amanda por ponerme sobre la pista del verdadero número de la Bestia: el 39.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a 666 NO, 39, el número de La Bestia: José Antonio, Franco, la duquesa de Alba y …

  1. Francesc Verdú dijo:

    Com s’explica que en ple segle XXI tanta gent encara vaja al soterrar o plore la seua falta? Alguna cosa està fent-se mal, no?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s