ELOGIO DE LA DERROTA: Por un atlético perdedor.

5486643wLa Historia se repite una vez más. Debió ser Valdano, con su filosofía de estantería de la sección de Autoayuda de la FNAC, al que le oí decir “el fútbol es como la vida”. Ayer, como tantas veces, quedó demostrado que ¡es tan bella la derrota! Ganar es exaltación del ánimo, brincos sin sentido, palabras de euforia, gritos de alegría desbordante, algún que otro improperio al enemigo, cercano o lejano, culpable o inocente. En cambio, la derrota provoca quietud en el ánimo, lentitud en el caminar cabizbajo, palabras contenidas, largos silencios y mensajes de conformismo hacia uno mismo: “fue bonito intentarlo”, “no pasa nada, otra vez será”. Y de la quietud, de la lentitud, la contención y el silencio nace la creación, el arte, la ética, la estética… la verdadera VICTORIA.

Perder es una forma de vivir. Quienes están acostumbrados a ganar partidos, batallas, guerras, elecciones, no saben lo dulce que puede llegar a ser la derrota. Provoca un estado de reflexión interior (“qué habré hecho mal”, “algún día cambiará mi sino”, “cómo podré soportarlo”, “sería mejor cambiar de bando”) que no conocen quienes se sitúan siempre en el lado de los vencedores. No es fácil llegar a ser consciente de la dulzura de la derrota, pero si soportas la presión de pasarte al bando de los vencedores acabas adorándola, sacándole partido. Incluso, si me pones, se liga más y todo. Allí solo, sentado en un rincón, con la cara entre las manos, la mirada perdida, seguro que un chico o chica sensible ante el fracaso de los demás se te acerca e intenta endulzar tu derrota con una palabra amable, un gesto de cariño. Quizá sea el inicio de una bonita historia de amor. En cambio, en la victoria todo son abrazos sudorosos, besos acuosos y magreos insustanciales. El verdadero amor se forja en la derrota.

A la victoria no se acostumbra uno nunca. Como con la riqueza uno siempre desea más: ahora la undécima (¡qué nombre más feo, por cierto!), ahora que el derrotado sea el enemigo acérrimo, ahora sin piedad. Debe ser estresante estar toda la vida exigiéndote la victoria. La derrota es la calma, la quietud, la reflexión y la esperanza.

Por tanto, no os preocupéis, compañeros atléticos, seguiremos perdiendo. Seguiremos disfrutando de la derrota. Y si es tan épica como la de ayer, mejor. Fue una derrota literaria: con algo de lírica, algo de dramática y mucho de épica. Con muchos de sus subgéneros: hubo tragedia, melodrama y hasta epopeya. Los atléticos somos así: cuando perdemos lo hacemos a lo grande. Y será recordada para siempre, como aquella derrota de 1974 ante otro gigante victorioso (el Bayern de Munich), en el partido de desempate y también por 4 a 1. Ya lo decía, la historia se repite. La derrota no hubiera sido tan hermosa si se hubiera producido ante un igual (pongamos el Benfica, como el Madrid del 62) o incluso un inferior (por ejemplo el Steaua de Bucarest, como el Barça del 86). Fue ante el poder, ilustrado con ese gesto de compadreo entre Aznar y Florentino en la final de anoche, y el dinero sin medida (cien millones de euros nos metieron el gol de la derrota).

Y no lo olvidéis, la victoria dura un instante. La derrota queda para siempre, para ser recordada con amor. La victoria es para los que no dudan, los que siempre saben qué hacer en cada instante. A nosotros, los perdedores en tantas horas, nos encanta la letra de la canción que cierra este post: “Hermana duda”, de Jorge Drexler. Porque “hermana duda, pasarán los años, cambiarán las modas, vendrán  otras guerras, perderán los mismos y ojalá tú sigas teniéndome a tiro”.

P.D.: mañana hay elecciones, el partido de ayer decidió mi opción: los que siempre pierden.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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3 respuestas a ELOGIO DE LA DERROTA: Por un atlético perdedor.

  1. La próxima final de la Champions la ganáis, no te quepa duda. Mi equipo, el Barça, que durante muchísimos años también fue un adicto a las derrotas, no ganó la primera hasta la tercera final que disputó, así que ánimo, la próxima es vuestra. Y enhorabuena por el campeonato de liga, que ahí queda y es muy meritorio.
    De tu escrito sobre la lírica y la épica de la derrota hay una frase que no comparto, esa que dice: “A la victoria no se acostumbra uno nunca”. Falso, a la victoria te acostumbras tanto como a la derrota. Yo tardé dieciséis años en ver a mi Barça ganar una liga, la de Cruyff. Ahora me parece lo más normal del mundo ganar ligas, copas y champions. Y a vosotros también os lo parecerá si seguís en la dinámica positiva en la que os ha embarcado el Cholo.

    Respecto a lo que comentas del poder que os derrotó, qué más se puede añadir… De un palco donde se sientan Florentino (el cáncer del fútbol y de los pelotazos), y tipos como Aznar, Rajoy, Esperanza y el cazador de elefantes no se puede esperar nada bueno, Saludos.

  2. Diego dijo:

    Ya lo dice Guille Ortiz: http://www.ganaresdehorteras.com/

    Y con foto del “oso” Pinone en la portada

    Un saludo

  3. MªCruz dijo:

    me quedo con la canción de Jorge Drexler….
    kisses and hugs

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