LA NUEVA ESTÉTICA DEL PP: Entre “Sálvame de Luxe” y el “Club de la Comedia”

10Últimamente mi dedicación a la lectura me hace acompañar a mi mujer en el salón con los auriculares puestos, escuchando música (Einaudi, Keith Jarrett…) pues la televisión me desconcentra. Además, los libros que mi amigo Joan me aconseja o presta (“Todo está perdonado” de Rafael Reig o “Doctor Pasavento” de Vila-Matas) son de tal enjundia que necesitan de plena concentración. Podría leer en soledad, pero, a veces, soy como los gatos que necesito del calor de la compañía. Mi aislamiento musical provoca que muchas veces no sepa muy bien de qué va el programa que emiten en la televisión. Me pasó esta semana cuando veía resúmenes que un acto de políticos del PP que han llamado “la Convención”. No sé de dónde se han sacado el nombre, pues a mí enseguida me vino a la cabeza la Convención Nacional (1792-1795), el periodo más radical de la Revolución Francesa. Pero no podrá ser por esto, pues acabo de escuchar como la señora de Aznar (así se llamaba en los tiempos de las glorias hispanas a las señoras de bien, por el apellido de su esposo) dice que seguir el sentimiento de la calle es “cosa de la Revolución Francesa”. Así que seguro que el nombre se lo han puesto por otra cosa.

Mientras veía las imágenes de la Convención del PP, creía que lo que estaba viendo era o bien un programa de tertulia vespertina en torno al destripe de la vida privada de los famosos o un capítulo repetido de “El Club de la Comedia” que no había visto. Y es que es cuestión de estética. Creo que los políticos del PP, en su afán de renovación constante, de la estética que no de la ética, han decidido dar un paso adelante. Bien por ellos, no va a ser todo vueltas al pasado como con la Ley Orgánica de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada (mal llamada Ley del Aborto de Gallardón, pues lo que hace es prohibirlo), la LOMCE del señor Wert o la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.

Aquí tenéis una prueba de lo que digo:

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¿No me digáis que no os recuerda a esas tertulias vespertinas en las que se destripan las vidas de los famosos? Yo creía seriamente que Soraya y sus dos acompañantes, de los que desconozco sus nombres (lo siento, no sigo mucho la política nacional últimamente) estaban debatiendo sobre un posible embarazo de la Cospedal (ahora natural éste, por supuesto), aunque sus contertulios negaban tal posibilidad ya que no debía tener tiempo con tanto trabajo a tenor de los variados sueldos que cobra, lo cual le ha valido en Castilla La Mancha el sobrenombre de La Biempagá. En todo caso debería someterse a un nuevo tratamiento in vitro, decían, aún a riesgo de perder la amistad con Rouco Varela y su escudero el ministro Gallardón. Y si no, decidme qué diferencia estética hay con esta otra foto:

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Incluso tenemos a tertulianos en segundo plano, como esperando que se les llame para una intervención brillante que como en “Sálvame de Luxe” puede estar adornada con un insulto al contrario (¡proetarra!, ¡separatista!, ¡nazionalista!…). Si hasta el vestuario va acorde con la ocasión. Ahí los tenéis con su vaquero de marca (seguro que Levis Strauss, como los pepsicolos de mi pueblo), descorbatados, jerseys de cuello redondo. Lo único que se echa un poco en falta es algo más de carne tanto en ellas (podría Soraya haber salido con el vestido con el que posó para El Mundo) como ellos (algún tatuaje en las bronceadas y prietas carnes de Javier Arenas).

Poco después la estética cambió y sobre el escenario se situaba una solitaria silla alta de bar. Apareció entonces por una cortina lateral un señor (que luego me enteré era Carlos Floriano, vicesecretario del partido) y pasó a sentarse levemente sobre ella. Creía que mi mujer había vuelto a hacer zapping, como acostumbra cuando se aburre, y estábamos en alguno de los capítulos repetidos de El Club de la Comedia. Incluso Carlos recordaba a alguno de esos humoristas de nuevo cuño, que se hacen famosos de la noche a la mañana. En un nuevo programa de La Sexta (Zappeando) he visto tres o cuatro de los que desconocía su existencia, pero ello no es tampoco mucho mérito si atendemos a mi desapego de la televisión. Ahí estaba, también descorbatado, con una chaqueta negra que parecía comprada en el Aldi, vaqueros desgastados y algo en la mano, que me parecía un móvil. Totalmente en la última onda de los tertulianos también este detalle, por si te llama alguien en cualquier momento. Como no lo oía, pues seguía escuchando a Keith Jarrett y su “Concierto en Colonia”, observaba como cumplía con todo el rito de El Club de la Comedia: lo veía gesticular, levantarse de vez en cuando de la silla en la que más que sentarse se apoyaba, dirigirse al público con total confianza, con la complicidad de quien está contando una historia de interés mutuo para provocar la sonrisa o la leve carcajada del auditorio. Se llevaba la mano al bolsillo, se atusaba ese pelo de actor latino, se acercaba al público, se volvía a apoyar levemente en la silla…

PP CONVENCIÓN

Fue una intervención poco acerada, parece que se limitó a glosar las glorias económicas del PP, a pedirnos un último esfuerzo (antes de la extremaunción) para salir de la crisis y a echar flores a Mariano Rajoy, para que no se notara la falta del gran líder, el Ausente. Todo el mundo comentó su ausencia, por problemas de agenda, según su mujer, la alcaldesa bilingüe. No me creo la versión oficial. No creo que Aznar no fuera avisado de esta Convención con tiempo. Creo que José María, con sus enormes dotes de servicio para el partido, decidió, voluntariamente, no acudir cuando le contaron cuál iba a ser la nueva estética. Él no quería eclipsar con sus dotes para la tertulia embroncada a quienes, como Rajoy, pierden los papeles o no entienden su letra cuando escriben una respuesta. Él va directo a la yugular. Y no hablemos de sus dotes para el monólogo. No hay color. José María coge el micrófono y convierte su discurso en un torrente de chistes gruesos (“¡viva el vino!”), graciosos (“yo también hablo catalán en la intimidad”), imitaciones de acentos varios (“estamos trabajando en ello”) y otros de dudoso gusto (“las armas de destrucción masiva existen y las vamos a encontrar”). Eran otros tiempos. Cuando José María llenaba auditorios en la más pura estética de Arévalo o Pajares y Esteso. Lo que podríamos llamar “chistes de gasolinera”, aquellos que se recopilaban en cintas de casete.  Si es que hasta su sonrisa hienática (no es una errata) y su risa entrecortada no tiene parangón frente a estos nuevos comediantes del PP, todos ellos bien uniformados, peinados y abrillantados. Seguro que ellos no serían capaces de poner los pies encima de la mesa del café en casa del señor Bush, mientras le contaba uno de sus chistes verdes o le buscaba el escote a la secretaria para ponerle un Bic en el canalillo. ¡Éste sí que era un verdadero hombre-espectáculo! ¡Qué gran actor de comedia perdió el cine español con él! A la altura de Fernando Esteso, Mariano Ozores o Juanito Navarro. Esos actorazos de la Españolada. ¡Qué diferencia con estos actores de la nueva comedia Popular española que parecen sacados de una sitcom americana estilo Friends!.

Aun así, parece que hubo algún intento de imitar al líder ausente. Ya se sabe, la cabra tira al monte. La Secretaria General, señora Cospedal, parece que estuvo en una línea más acorde con lo que siempre ha sido el PP: un partido que se ha creído en la posesión de la marca España. Al parecer dijo que más allá del PP está la nada. Vamos, la “antiespaña” le faltó decir, como aquel abuelo, al que aún veneran en la intimidad, expuso ya en su día. Pero, de todas formas, no venía aquí a hablar de ética, ya sé que desapareció del mundo político hace tiempo, si no de estética. Y, qué queréis que os diga, ver a la Cospedal (ese icono sexual de las huestes conservadoras, a tenor del buscador de Google) con sus elegantes chaquetas de colores pastel y su cabello laciamente caído sobre los hombros, no es lo mismo que ver a Rita Barberá con sus chaquetas rojas, blusas marujiles y cabello al estilo de las peluquerías de toda la vida. Por no hablar de ese tono de voz, casi angelical, con el de Rita y su recio chorro de voz.

Pero hay que tener cuidado. A veces los lobos vienen con pieles de cordero. A poco que te descuides estos nuevos dirigentes del PP te meten (¡con perdón!) la religión obligatoria en las escuelas, el aborto como delito, las manifestaciones reprimidas, los extranjeros tiroteados en la frontera, la emigración como única salida o se quedan con España, que para eso la han parido en la Inmaculada Transición. En fin, lo de siempre.

Ahora me falta poner atención para ver si el resto de partidos copian esta estética entre “Sálvame de Luxe” y “El Club de la Comedia”. Ya ocurrió cuando a un partido se le ocurrió colocar público (joven a ser posible) tras los oradores en los mítines. Estará por ver si el PSOE, en su afán de renovación constante (para ver si encuentra por dónde tirar) encuentra tertulianos de recio verbo (¡qué tiempos aquellos de Alfonso Guerra y Rodríguez Ibarra, alias el “jabalín enmascarado”!) y actores de comedia. Veo al precandidato Eduardo Madina y, no sé por qué, me recuerda algo a mis paisanos Joaquín Reyes y Julián López. Más a la izquierda, también veo al chico éste, Alberto Garzón, y me parece un clon de Dani Mateo (incluso más guapo, diría yo). Y está este otro, Pablo Iglesias (Turrión, no el fundador del PSOE) en una estética algo más grunge. Por cierto, siempre me he preguntado si sus padres le pondrían el nombre a propósito para que fuera un hombre de izquierdas desde la cuna. Sobre UPyD tengo pocas referencias de renovación estética, pues las únicas que me vienen a la mente (o al Google) son Rosa Díez, Gorriarán y los simpatizantes Sabater y Pombo, pero éstos son “más antiguos que el mear”, que decía mi abuela. Bueno, se me olvidaba el diputado Toni Cantó, pero con él no podemos contar ya que juega con ventaja: es actor profesional. Aunque, bien visto, sus incursiones en el Club de la Comedia política superan con creces sus actuaciones cinematográficas: violencia de género, bombardeo de Canal 9, los toros…

De todas formas, creo que equivocan el tiro copiando tertulias como “Sálvame de Luxe”. Creo que deberían fijarse más en las organizadas por mis paisanos de Muchachada Nui, así, al menos, nos haríamos unas risas.

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Acerca de José A. Moreno

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Una respuesta a LA NUEVA ESTÉTICA DEL PP: Entre “Sálvame de Luxe” y el “Club de la Comedia”

  1. Francesc Verdú dijo:

    Es pensen que canviant l’estètica enganyaran a algú. Més val que siguen sincers, traguen les banderes amb els pardals i posen a ventilar les camises blaves.

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