ORWELL TENÍA RETRASADO EL RELOJ: 1984 no, 2013.

images Hoy no tocaba hablar de estas cosas. Hoy tenía previsto contaros mi relación con la música de casete a propósito del programa de la 2 de los domingos, que me retrotrae a un pasado que seguro no era mejor, o quizá sí. Pero como decía Houellebecq, cuando te levantas por la mañana no sabes cómo va a acabar el día. No ha sido sólo hoy, la semana ha sido un infierno. Mires donde mires te entran ganas de abandonar, perderte en una isla, aunque esté llena de monstruos como en la última novela de estoy leyendo (“La pell freda” de Albert Sánchez Piñol). No me extraña que mi hija desde Irlanda diga que nos echa mucho de menos, que está deseando vernos, pero que tiene pocas ganas de volver a España y menos a la Comunidad Valenciana. Voy a decirlo como siempre lo digo, aunque me apliquen la Ley de Vagos y Maleantes, el País Valencià.

Os confieso también que no sé muy bien donde voy a acabar hoy con mi escrito. Tengo tantos monstruos que rodean mi mente y mi vida diaria que no sé si no será mejor emigrar a la isla de La pell freda. Allí, al menos, sabes quienes son los monstruos y qué tienes que hacer con ellos.

¿Es indignación la palabra? Creo que ya no. Debería inventarse una nueva para describir la situación en la que nos encontramos muchos en este momento. Como es difícil encontrarla, como casi siempre la literatura (o cualquier otra manifestación de la cultura) puede salvar nuestro desamparo. Se lo digo siempre a mis alumnos, el saber, la cultura no es muy necesaria para vivir, pero es imprescindible para sobrevivir.

Estos días hemos asistido a acontecimientos muy mediáticos que nos han dejado, a algunos, totalmente estupefactos. Otros han sido más bien cercanos a la vida más o menos personal. Pero todos giran en el mismo sentido. Todos me han llevado a hacerme la misma pregunta. Sé que está influenciada por mi formación investigadora, pero se lo digo muchas veces a mi amigo Joan, cada uno es fruto de su propia historia personal. La pregunta es simple “¿por qué?”. Y, como os decía, la respuesta me la ha dado la literatura: George Orwell, 1984. Se ha retrasado unas décadas, pero finalmente la novela de ficción distópica se ha convertido en realidad.

La semana pasada cerraron Radio Televisión Valenciana. He escrito la frase sin pensar y me he dado cuenta después de que yo también estoy atacado por la neolengua como decía Orwerll. Esa adaptación de la lengua que se reduce y adapta con fines represivos. Porque no le he puesto sujeto a la frase. Y lo tiene. El gobierno del PP, presidido por el señor Fabra, ha cerrado RTVV. Y lo ha hecho al estilo de la novela de Orwell: unos policías han entrado en el edificio, exhiben una orden dictada por una lacaya señora jueza (¿separación de poderes? ¿democracia?), desojan el inmueble y todo se pone en negro. Orwell no lo hubiera representado mejor.

Bien, hemos visto las imágenes. Hemos comentado la jugada en tertulias de diversa índole, pero… ¿somos conscientes realmente de lo que ha pasado? Creo que no. Digámoslo claro. EL PODER HA ELIMINADO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN POR LA FUERZA. A mí, de joven, me contaron que eso sólo ocurría en las dictaduras sudamericanas y en los países comunistas. ¿Qué nos separa ahora, en esencia, de regímenes tan odiados por la derecha española como el de Cuba? ¡Ah, sí!, que cada cierto tiempo vamos a votar. Y como votamos, estamos en una democracia y el poder una vez instalado por la fuerza de los votos es totalmente impune para hacer lo que desee. Si quiere eliminar, con efectos retroactivos, la paga de unos funcionarios, ¡zas! saca una ley y lo hace. Después, los medios de comunicación afines ya se encargarán de publicar que los funcionarios son unos vagos, unos perroflautas izquierdosos, que bastante tienen ya con cobrar un sueldo, conforme está el país. Pero cuando ellos llegan al poder (municipal, pongamos por caso) lo primero que hacen es subirse el sueldo. Claro, ellos son servidores públicos y no van a perder dinero encima. Y tenemos que estarles agradecidos, pues dedican su tiempo a nosotros. Pero, ¿te has parado a pensar qué es un funcionario público? Pues un señor/a que dedica su trabajo a que la vida en comunidad sea posible: educa tus hijos, cura tus enfermedades, gestiona tus papeles, cuida de tu seguridad… Está a tu servicio, trabaja para ti, que le pagas. Pues le paga el Estado, que somos todos, no el Gobierno.

Y si necesita dinero el gobierno, cuál sistema feudal, inventa una gabela para que le cuadren las cuentas. Para pagar los gastos en putas a los que ha dedicado el dinero en este tiempo. Es decir en fastos que ya sabíamos cómo iban a acabar: Fórmula 1, visita del Papa, obras de Calatrava por doquier, Ciudades de Todas las Clases, Parques Temáticos de Todas las Especies, Aeropuertos para que el Abuelito se lo preste al Pijo de Niño que conduce Coches de Carreras… Pero, a ver quién era el guapo que les tosía. Habían ganado las elecciones, y por mayoría absoluta, el pueblo lo ha querido.

Hoy he sido testigo, desgraciadamente, de una de esas gabelas. Sabía que existía, pero como en el poema de Noemöller, hasta que no vienen a por ti (o uno de los tuyos) no eres verdaderamente consciente. Después de treinta años de servicio a la educación, una íntima amiga tiene un problema médico y debe operarse. Resultado 1, veinte días de convalecencia. Veinte días de sufrimiento por sí misma y por sus alumnos y alumnas a los que cree que ha abandonado. El tiempo se le hace eterno, desea volver junto a ellos. Resultado 2, Hacienda le descuenta casi 500 euros de sueldo por estar enferma. ¡Pero, realmente, lo habéis pensado bien! Ha estado enferma, no de vacaciones en El Caribe! Y, por ello, el Gobierno le descuenta los días sin trabajar. Pero, ¿qué mal ha hecho? ¿estar enferma? ¡Ah, ya!, el Gobierno es que ha sacado una Ley. ¿Y sabéis como se titula la ley?: “de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y el fomento de la competitividad”. Así me gusta, sin tapujos. Como se dice en mi pueblo, “al pan, pan y al vino, vino”. Estabilidad presupuestaria: es decir, como me he gastado el dinero en putas (Calatrava, F1…) ahora tenéis que pagar los funcionarios para que el presupuesto se equilibre. Ahora, lo que no entiendo es lo de la competitividad. ¿Para ser más competitivos tengo que pagar cuando estoy enfermo? También en mi pueblo tenemos una frase para estos casos: “¡qué tendrán que ver los cojones para comer trigo!”. [Explico la frase para los no versados en el mundo manchego: un día un paisano estaba viendo cómo el burro del vecino se comía su siembra y le dice a éste –al vecino, no al burro–, “¡que el burro se está comiendo mi trigo!” Y el vecino le contesta, “¡pero si está capao!” Y el paisano le contesta con esa frase llena de filosofía pueblerina, “¡qué tendrán que ver los cojones para comer trigo!”]. Pues eso, qué tendrá que ver la competitividad con que me roben el sueldo porque estoy enfermo. ¡Ah, sí!, ya me lo explicó el diario ABC, es que un tercio de las bajas eran fraudulentas. Suponiendo que fuera cierto, ¿y por ello tiene que pagar esta amiga mía? ¿por algo que ella no ha hecho? ¿No quedamos en 1977 que esto es una democracia y no Cuba donde pagan justos por pecadores? Pues si hay fraude, que se persiga. Para ello está la Inspección Médica, digo yo.

Pero claro, la democracia ha quedado en un acto rápido, quirúrgico. Un acto que recuerda a algunos actos sexuales de gente inexperta: rápido, un “aquí te pillo, aquí te mato”. “Votad, votad malditos”, debe pensar el político español (de todas las ideologías, ¡ojo!), parodiando aquella película de Sydney Pollack (“Danzad, danzad malditos”). La semana pasada asistí en mi centro de trabajo a un ejemplo del caso. Ya no interesa el debate, la discusión, la confrontación de pareceres. Sólo votad. Se pretendía colar fraudulentamente la reforma de una norma del centro. Sin discusión, sin debate, sólo había que votar. Me negué a que ello ocurriera. Es lo que la mayoría desea de esta democracia: que le convoquen a votar cada cierto tiempo, pero mientras tanto déjame en paz. Haz lo quieras, mientras tenga mis caprichos cubiertos. Pero como dijo Niemöller, algún día vendrán a buscarte a ti y no habrá ya nadie para defenderte.

Este fin de semana se debatía la nueva ley que regula (otra vez el neolenguaje, es decir se recorta) el derecho de manifestación. Todo a mayor gloria del Estado. Y aquí, nuevamente, una frase mal construida: no es del Estado, el Estado somos todos, sino del Poder, que es otra cosa como decía Orwerll. La prensa progre (refugiada en la red, pues la de papel desapareció) ha comparado la nueva Ley de Seguridad Ciudadana con la ley franquista de Represión de Vagos y Maleantes. A mí me recuerda a una algo anterior. La Ley de Jurisdicciones de 1907: ponía bajo jurisdicción militar las ofensas orales o escritas a la unidad de la patria, la bandera y el honor del ejército. Varios de los artículos suponían un importante recorte a las libertades públicas, en particular a la libertad de expresión. La Ley de Jurisdicciones estuvo en vigor hasta el 17 de abril de 1931, cuando en uno de sus primeros decretos, el ministro de Guerra del gobierno provisional de la República, Manuel Azaña, la derogó. Al igual que aquella ley, esta Ley de Seguridad Ciudadana deja en manos de la policía el determinar, como dice el señor ministro Jorge Fernández (el Forrest Gump español), lo que es ofensivo, que según él es lo que ofende. Como decía, igual que Forrest Gump: “tonto es el que dice tonterías”. ¡Ah, pero yo también he caído en las redes del neolenguaje!. No me he dado cuenta: ¡el título de la Ley! Dice de “Seguridad Ciudadana” O sea, que la ley se hace por la seguridad de los ciudadanos. Como dijo aquel personaje del sainete parlamentario, ¡manda güevos! ¡Pero si yo estoy seguro! Cuando insultan al Rey, al Gobierno, a la Policía (cuando reprime), a España, yo estoy seguro. Los que no están seguros son ellos. Vamos seguros sí están, lo que no están es contentos. Pero tampoco estoy yo contento cuando en la cola del pescado una señora dice que los funcionarios somos unos vagos y que tendrían que echarnos a todos. ¡Pero, vamos a ver, alma de cántaro y entonces quien va a cuidar tus hemorroides cuando no te puedas sentar! Entonces vas y le dices al médico o a la enfermera que te equivocaste, que no lo vas a decir más, que lo sientes, mientras culo en pompa esperas acojonada a que te haga una exploración rectal. Es que este país es ¡pa cagarse!, nunca mejor dicho.

Y para remate del día, viene mi alumna Marta y me pregunta si todo esto va a acabar en guerra. Pues no Marta, esto no va a acabar en guerra, no te preocupes, ni siquiera va a acabar como en Ucrania (por no decir como en Tailandia). Allí, un ingente grupo de manifestantes ha obligado a dar marcha atrás al gobierno en su intento de bloquear la entrada en la Unión Europea. Pero quieren más y anoche no se movieron de la Plaza de la Independencia pidiendo la dimisión del primer ministro Nikolái Azárov. Todo ello a cero grados y bajo una lluvia que cortaba el resuello. Aquí dudo mucho que todo ello ocurra. ¿Y por qué? Pues, volvamos a Orwell y 1984.

En la novela, en la región denominada Franja Aérea, situada en la actual Gran Bretaña, existen cuatro ministerios encargados del control de la población. El Ministerio del Amor se ocupa de administrar los castigos, la tortura y de reeducar a los miembros del Partido inculcando un amor férreo por el Gran Hermano y las ideologías del Partido. ¿Os suena? El Ministerio de la Paz se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social. ¿Qué tal si cambiamos otros países por Cataluña en la frase ahora que ya no existe ETA? El Ministerio de la Abundancia encargado de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento. ¿De Guindos, te suena? Y el Ministerio de la Verdad se dedica a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo, para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado. ¿Nueva Ley de Educación y supresión de la Filosofía y la Ciudadanía?

¿Y cómo es posible que la población de Franja Aérea soporte la situación? Pues porque la propaganda del sistema (aquí el ABC, La Razón, La Gaceta, Intereconomía, 13TV y pronto El País) insiste en mantener el lema del partido (aquí la Nación, España, pronto La Patria): “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”. No creo que necesite demasiada explicación: el temor al enemigo mantiene la paz (¿ahora conflicto con Cataluña? insisto), el esclavo se siente libre al no conocer otra cosa y la ignorancia evita cualquier rebelión contra el Partido (“tengo wassap, tengo fútbol todos los días, ¿para qué quiero más?).

Y como decían el Merrie Melodies, “Eso es todo amigos”. No sé si quería llegar a aquí, pero cuando te invade la indignación, poco me queda ya que no sea este papel en blanco virtual. Bueno sí, dar la vara allí donde me encuentre para no aceptar la situación.

Anuncios

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a ORWELL TENÍA RETRASADO EL RELOJ: 1984 no, 2013.

  1. Elena dijo:

    Puff… quantes veritats en una sola entrada!
    Així estem més d’un, amb eixa nova emoció que supera la indignació però que no per això ens fa deixar de dir que les coses poden ser d’altra manera i intentar-ho… Segueix oposan-te a votacions sense discusió… altres també ho fem per les terres del sud del maigmó.
    Besets

  2. MªCruz dijo:

    You can say it louder but not clearer!!!
    Your staunch friend: Maku.
    If you gave lectures instead of “tip-toeing” in your “Club without members”, you could win thousands of followers.;)

  3. Francesc Verdú dijo:

    A mi se m’ha desgavellat el rellotge, no sé si tindrà res a veure. Com a mínim sàpies que alguns amics gaudim de les teues “clarividents” reflexions i compartim les teues inquietuds, encara que no tingam (almenys jo) la gràcia teua per plasmar-les en el paper virtual o no. Segueix endavant! Et va bé a tu i a nosaltres. Salut!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s