FIESTA NACIONAL: Me quedo en la cama igual.

dia_de_la_raza.jpgDefinitivamente éste no es un país normal.

El otro día mientras paseaba por el dial de la TV (o sea, haciendo “zapping”) y vi la promo de IntereconomíaTV para su especial del Día de la Hispanidad: “si te sientes español, celebra con nosotros el Día de la Hispanidad”. Se me pusieron los pelos como escarpias, pero no de orgullo patrio sino de temor ultra.

Definitivamente éste no es un país normal. Si fuera normal, si nuestra democracia fuera una democracia normal y no una extensión “in eternis” del franquismo sin Franco, con elecciones eso sí, tendríamos una Fiesta Nacional normal. Como la del resto de países de nuestro entorno. Pero no. Nosotros seguimos celebrando como Fiesta Nacional (atención al término, que después explicaré) la exaltación de una conquista, de una masacre, de un exterminio, de un expolio: la de nuestros antepasados en América (y otros continentes). No en vano, durante años, se le llamaba la Fiesta de la Raza. Sólo le faltaba añadir la incombustible frase falangista de que España es “una unidad de destino en lo universal”. La raza hispana, que había sembrado el orbe de pendencieros como Diego de Almagro, Hernán Cortés o Francisco Pizarro.

Definitivamente, éste no es un país normal. Si lo fuera, si su democracia hubiera nacido de una ruptura con el pasado fascista del franquismo, hubiera cambiado su fiesta nacional por otra que recordara el Nuevo Tiempo y no el pasado. Como otros hicieron. Italia instituyó como fiesta nacional el 2 de junio, recordando el referéndum celebrado en esa fecha en 1946 para dar paso a la nueva República Italiana, que rompía con el pasado fascista. O Alemania, que la modificó tras la reunificación de Alemania en 1990, pasando a ser el 3 de octubre, fecha de dicho evento. Además, la propuesta de que fuera el 9 de noviembre (día de la caída del Muro de Berlín), que coincidía con el advenimiento de la República de Weimar en 1918 y el fracaso del putsch de Hitler en 1923, fue abandonada ya que también coincidía con el inicio de la persecución de los judíos la Noche de los Cristales Rotos. Todo un detalle. ¿Alguien se imagina que en este país se tuviera ese detalle porque coincidiera, por ejemplo, con el bombardeo de Guernika? Definitivamente, este país no es un país normal.

Si éste fuera un país normal tendría una Fiesta Nacional acorde con los Nuevos Tiempos Democráticos. Pero es que quizá ninguna de las tres palabras acabe definiendo bien lo que ocurrió en la Transición. Y fechas las hay. Las mejores candidatas serían el 15 de diciembre, día del Referéndum para la Reforma Política en 1976, que abría un futuro proceso electoral; o el 15 de junio, día de las primeras elecciones democráticas en 1977 tras más de cuarenta años de interrupción; o el 6 de diciembre, día del Referéndum en 1978 para la aprobación de la Constitución.

Y aún si queremos honrar a la Corona, fiel impulsora de la Transición (nos decían), podíamos tomar el ejemplo de Holanda que celebra como fiesta nacional el Día del Rey, que coincide con el cumpleaños del monarca. Además la fecha vendría bastante bien para crear uno de nuestros famosos puentes festivos, ya que se celebraría el 5 de enero, al menos mientras no abdique Su Majestad Campechano I. Y, además, también podríamos dejarnos de cutres desfiles militares y copiar la principal celebración holandesa: el vrijmarkt. Es decir un mercadillo popular, pues ese día todo el mundo puede poner puestos en la calle para vender productos de todo tipo. Sería una buena oportunidad para la integración de los manteros en el tejido comercial. Y también podríamos copiar la tradición holandesa de convertir la calle en una marea naranja, pues todo el mundo sale a la calle con prendas de este color. En nuestro caso sería con las camisetas de La Roja. Seguro que el diario Marca apoya mi propuesta en cuanto se entere.

Pero, hagamos un poco de historia para conocer el origen de “nuestra” (no se me vayan a enfadar los de InterconomíaTv, futura InterTV, y se personen en mi casa, banderas y bombas fétidas en mano para explicarme que “mi casa es España) Fiesta Nacional.

En primer lugar, atención con el término “nacional” en España. No en todos los países las palabras significan lo mismo. En España dicho término está ligado al bando sublevado en la Guerra Civil, llamado a sí mismo “Nacional”, como si el gobierno de la República fuera “Internacional” o “Extranjero”. Desde entonces, Franco apellidó todas sus nuevas creaciones de “Nacional”: colegios, institutos, la selección, los trenes… Y así nació en 1938 la Radio “Nacional”, creada por ese genio de la cultura que fue José Millán-Astray. Por cierto, viene al caso su enfrentamiento con Unamuno en la Universidad de Salamanca un 12 de octubre (el primero celebrado en “territorio nacional”) para observar que el tiempo parece no avanzar en este país. En el Aula Magna de la universidad salmantina se celebraba un acto de exaltación patria. Abrió el profesor Francisco Maldonado que atacó violentamente a Cataluña y el País Vasco con estas palabras: estas regiones eran como “cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos“. Las huestes falangistas se enardecían mientras realizaban el saludo fascista. Unamuno, rector de la Universidad, intentó calmarles con un discurso en el que decía sentirse ofendido como vasco que era y que afrentaba también al señor Obispo, presente en el acto, que era catalán (Enrique Pla i Deniel). La contestación de Millán-Astray ha pasado a la Historia: “Muera la inteligencia, viva la muerte”. Pero don Miguel de Unamuno no quedó callado. Sus palabras deben ser recordadas hoy, este Día Nacional que prorroga aquel régimen nacido de una sublevación militar: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho”. Y yo también, don Miguel. Han pasado setenta siete años de aquel día y siguen sin convencernos. Nos siguen venciendo, pero no nos convencen. El otro día un alumno me preguntó en clase hasta cuando las cosas permanecerán en este estado, pues veía semejanzas entre la Restauración que estudiábamos, con su corrupción y su turnismo político, y los tiempos actuales. Y no supe responderle. Sólo espero que algún día ocurra, que algún día este país sea un país normal. Por cierto, Unamuno fue fulminantemente cesado por el general Franco y murió tan sólo dos meses más tarde. Quizá fue lo mejor que pudo pasarle.

Pero sigamos, tras este homenaje a don Miguel de Unamuno, con los orígenes de la festividad del 12 de octubre. La conmemoración se remonta a 1892, IV Centenario del Descubrimiento de América, por iniciativa del gobierno de Cánovas. El éxito de la propuesta fue escaso y los actos públicos tuvieron una discreta acogida. No fue hasta 1918 cuando el gobierno de Antonio Maura la convirtió en fiesta nacional. La fecha trataba de exaltar la lengua castellana y los vínculos que unían a España con Iberoamérica, a lo que se añadían connotaciones religiosas al coincidir con la festividad de la Virgen del Pilar. Desde un principio se le denominó fiesta de la Raza, lo que no dejó de tener detractores. Entre ellos el citado Unamuno que propuso que se denominara Fiesta de la Lengua y que premiara a todo aquél que se hubiera destacado por la difusión del castellano. Algo así como un Nobel de Literatura Hispana. Pero no se le hizo caso, primó más la versión ultra. Como desde Iberoamérica no se veía con buenos ojos la denominación de Día de la Raza, comenzó a utilizarse el eufemismo de Día de la Hispanidad. Pero rápidamente, los sectores más conservadores de la sociedad española de los años veinte y treinta no perdieron ocasión para recordar que este nombre no aminoraba el carácter espiritual de la fecha. El más directo fue el cardenal Gomá (preclaro azote de republicanos e impulsor del término Cruzada para la Guerra Civil). En una conferencia pronunciada en Buenos Aires en 1934 señalaba: “América es la obra de España. Esta obra de España lo es esencialmente del Catolicismo. Luego hay relación de igualdad entre Hispanidad y Catolicismo, y es locura todo intento de hispanización que lo repudie”. Y se quedó tan ancho.

El día 12 de octubre se convirtió en la primera fiesta nacional celebrada en el bando sublevado (el que dirigía el general Franco, no vaya a haber algún despistado lector de Pío Moa que crea que los sublevados fueron los republicanos). Fue ese 12 de octubre, instituido ya como Fiesta Nacional (Día de la Raza), en el que tuvo lugar el suceso mencionado más arriba.

Así es que, cómo queréis que celebre mañana la Fiesta Nacional. Como decía George Brassens,  más tarde traducido por Paco Ibáñez, “Cuando la fiesta nacional / Yo me quedo en la cama igual, / Que la música militar / Nunca me supo levantar”.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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4 respuestas a FIESTA NACIONAL: Me quedo en la cama igual.

  1. I és clar que no és un país normal. Un país que celebra com a festa nacional el genocidi de tot un continent mai pot ser normal. Un país que té com a festa nacional la tortura i assassinat d’animals indefensos mai pot ser un país normal. I com no és un país normal, a bona part del país la tauromàquia diuen que és un art. Per tant, si la tauromàquia (l’art dels pebrots, del valor, dels collons, de la testosterona…) és un art..el canibalisme deu ser gastronomia, oi? Com deia en Forges, país…

    • I com no és un país normal, avui “Fiesta Nacional” tot està obert com un dissabte normal. Doncs, vaja merda de “Fiesta Nacional”. Sembla que només interessa aquesta “Fiesta Nacional” per realitzar una desfilada militar, amb cabra inclosa (hi haurà cosa més cutre!) i que Intereconomia i els fatxes es dediquin a provocar Catalunya.

  2. Juan Castells López dijo:

    Tot i que no puc més que recordar l’afecte i la sintonía que ens tenim l’un a l’altre, he d’alçar la veu una vegada més ( persistiré hispànicament ): no som un país…i punt!
    Ni normal, ni anormal,…no sé …hmmm, nació?…imperi?…unitat de destí?…
    Està venint-se-me al cap, ara amb tanta revisió històrica…hmmm, tal vegada som una Societat Anònima, hmmm…els cavallers de l’ordre de Jerusalem van convèncer Ferràn el Catòlic, qui va convèncer Isabel i van presentar els papers per a que la triste i obsoleta Hispania visigoda esdevinguera una moderna Societat Anònima!!! Es clar, amb els seus dividendos, les regles per treballar-hi etc.etc.Així es comprendrà fàcilment que la Festa Nacional és en realitat la versió anual del Empleado del Mes, només que aquí sempre guanya el mateix treballador ( L’exercit ) tot i que fa ja una temporadeta que no s’arromanga. En fí! He sentit dir que la paga de dividendos ens aplegarà als descendents de Jose Aº i meus, quan aconsigam renunciar als privilegis de què gaudim en la nostra feina.

    • Com sempre company, i a la par amic, paraules que complementen i omplin les meues amb saviesa renaixentista. Què bocabadats es quedaren aquells dos alumnes l’altre dia al meu departament amb els teus incisius comentaris sobre Mussolini, els dictadors i la societat que ¿gaudim?!!!!

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