ESPAÑA 2014: OTRA VEZ CANDIDATOS

spain4cs2015esPor fin había llegado el día. Las portadas de los periódicos habían despertado a la mañana con letras de tipo gigante en el que se repetían eslóganes triunfalistas, todos adornados con banderas españolas de mayor o menor tamaño. Repetían tópicos, hacían juegos de palabras: “!Podemos¡”, “Esta vez sí, SEGURO que sí”, “Un CONSEJO, España”… Incluso los periódicos deportivos se habían sumado al entusiasmo popular. Marca incluía un titular con las declaraciones de su pertinaz colaborador Pau Gasol: “aquí, los americanos dicen que el mundo será más seguro si ganamos”. Mientras, el Diario As llevaba en su asidua contraportada una señora de buen ver envuelta (pero no mucho) en la enseña nacional, mientras hacía el signo de la victoria.

Todo estaba preparado para seguir el evento. En la plaza de Colón se había montado un gran escenario a la sombra de la enorme bandera española. Estaba prevista la actuación de las jóvenes voces más preclaras del panorama de los Cuarenta (Pablo Alborán, Rosa, La Oreja de Van Gogh, Maldita Nerea…). En la plaza, una compañía de telefonía móvil, aprovechando su color rojo identificativo, repartía globos a niños y mayores, que podían ser canjeados por una botella de agua, cuya marca patrocinaba también el evento.

El espectáculo, y el acto de presentación de candidaturas y la votación, iba a ser retransmitido en directo por TVE, en la 1, en un programa especial que iba a cubrir toda la tarde del sábado intentando superar en audiencia un Madrid-Rayo (difícil lo iba a tener, pero se la iba a jugar). El especial sería presentado, como en las mejores Nocheviejas por Anne Igartiburu e Imanol Arias, que finalmente había cedido a su inicial negativa tras el espectáculo exhibido por su tupé en 2012.

Sí, nunca ningún país se había tomado en plan espectáculo un evento tan serio. Se trataba de la elección de dos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2014-2015. Pero, ¡qué demonios!, somos asín. Ya lo había dicho Fraga en los sesenta (Spain is diferent) y lo había concretado la ya entonces exalcaldesa de Madrid Ana Botella, Madrid y España por extensión era FUN. Por ello, en un alarde de atrevimiento sin precedentes internacionales, el Ministerio de Asuntos Exteriores había creado un logotipo para la campaña de la candidatura española al Consejo de Seguridad de la ONU. Desde luego a diseño no nos iban a ganar nuestros competidores (Turquía y Nueva Zelanda), bien lo sabían las numerosas ciudades del mundo que habíamos llenado con nuestros calatravas, moneos y bofills. Algunas bien arrepentidas, pero eso era “pecata minuta” que se dice en Venezia.

La euforia y el triunfalismo recorrían tanto la plaza de Colón como la sala del New York Hilton Midtown donde se reunía la delegación española a la espera del resultado y poder celebrar nuestra elección. No podía ser menos después de la campaña de la prensa española (casi sin excepciones a no ser que incluyamos entre la prensa a la Revista Mongolia, la cual prefería que el elegido, aunque no se había presentado, fuera el país que le daba nombre). Durante meses habían sacado encuestas de la unánime opinión del pueblo español, incluido el sector catalán. Incluso unos días antes, el diario El Mundo llevaba en su portada una previsión del resultado: “100 de los 193 miembros de la ONU han prometido votar a España”. En las páginas interiores un gráfico, de diseño, evidentemente, nos daba nombres y apellidos de todos ellos. ¿De dónde había sacado tal información PJ? Nunca se sabe, los misterios de las informaciones del director de El Mundo eran insondables desde su conocimiento de la relación entre ETA y Al-Quaeda. ¿Íbamos nosotros, pobres mortales, a saber más que él? ¿Creíamos que nos iba a revelar sus fuentes? Un buen periodista nunca permitía que una cosa ni otra ocurrieran.

También los periódicos se habían dedicado a sacar todos los trapos sucios posibles de nuestros competidores Turquía y Nueva Zelanda. Con el primero lo tenían fácil: protestas ciudadanas, posición de la mujer, el asunto de Kurdistán, su eterno conflicto con Grecia, la ocupación de Chipre… Con Nueva Zelanda lo tuvieron más difícil, pero al periodista español le motivan estos retos. Se pusieron a investigar, llevaron pléyades de becarios y rebuscaron en la basura, siguiendo el ejemplo del Nuevo Periodismo Americano al cual siempre habían querido emular. Es un país convencidamente antinuclear, que no permite el acceso a su territorio o aguas jurisdiccionales de este armamento. Además había desmantelado sus instalaciones de combate aéreo. Y por si fuera poco se descubrió que en 2002 había aprobado la Ley de respuesta de cambio climático. ¿Cómo se le iba a permitir a un país antibelicista y ecologista entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU? ¡Con lo que aquí nos había costado reducir a perroflautas ecologistas y antinucleares!

Y llegó el momento de la presentación de la candidatura de España al Consejo de Seguridad de la ONU. La Asamblea General estaba repleta, aunque se observaba la ausencia del representante sirio, que al parecer tenía asuntos más urgentes que resolver, y del egipcio, el cual no había logrado permiso de su país para asistir ya que el enésimo cambio de gobierno en los últimos tiempos había provocado que no se fiaran mucho de él. En primer lugar se procedió a encender unos grandes televisores de plasma para escuchar, vía teleconferencia, unas palabras del Presidente del Gobierno español. Se había aficionado a esta práctica y después de las críticas recibidas por no dirigirse al COI en inglés, decidió hacerlo desde casa mientras veía el fútbol (el emocionante Madrid-Rayo, recordad) y se fumaba un habano. A continuación salieron varios miembros de la delegación española a apoyar la candidatura. Eran grandes figuras de la vida pública española con intereses por todo el mundo: Arancha Sánchez Vicario (Andorra), Carlos Moyá (Suiza) y Fernando Alonso (Gran Bretaña). A continuación le tocó el turno al Príncipe Felipe. Al igual que sus antecesores deportistas, pudo exhibir un inglés fluido, natural y relajado. Su buena educación plurilingüe se lo permitía. En su discurso intentó tocar la fibra sensible de algunos países a los que, dijo, le unía una relación sentimental que nunca olvidaría (Noruega –Eva Sannum–, Estados Unidos –Gigi Howard–, Liechtenstein –Tatiana– y otros que no podía referir para no abrumar al auditorio o ser tachado de fanfarrón). En ese momento, Leticia, que seguía el discurso de su egregio marido desde la tribuna de invitados tuvo que volverse para hacer callar al director del Gabinete de la presidencia del Gobierno, Jorge Moragas, y al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, situado a su lado y que nadie sabía muy bien quien le había invitado. Hubo también, en el discurso del príncipe, alguna referencia a las relaciones de su padre en el panorama internacional, y no sólo a su residencia en Italia, Portugal o Suiza, sino a sus relaciones con países más exóticos como Botsuana, intentando lograr el voto africano, prometiendo que nunca lo haría más, que había sido un error y que lo sentía mucho.

Llegaba el gran momento. Era el turno del jefe de la diplomacia española, el ministro García-Margallo. Por fin teníamos un orador que dominaba el idioma de Shakespeare, no volveríamos a hacer el ridículo como en la presentación de la ya exalcaldesa Botella en Buenos Aires. Es cierto que la prensa española había tenido que tapar algún episodio familiar y personal del ministro para no soliviantar a algún miembro de la ONU. Así, nada se dijo de que su tío-abuelo fuera un prestigioso militar  que participó en la derrota de Annual (1924) o de que su bisabuelo fuera gobernador de Melilla durante la primera guerra del Rif. No convenía exaltar los ánimos del mundo árabe, que aún recordaba la utilización por parte de España de gas mostaza, a pesar de su prohibición, y más ahora que la guerra bacteriológica había vuelto a ponerse de moda. Bastante tenía ya con la oposición de los británicos (y toda la Commonwealth) que no le perdonaban su participación en el conflicto sobre Gibraltar.

El Ministro de Asuntos Exteriores comenzó haciendo mención a nuestra larga historia en el panorama internacional desde los tiempos de Maricastaña. Se tuvo que saltar algunos episodios (la Armada Invencible, la masacre americana, las guerras de religión en la Europa Moderna, el Saco de Roma o los Tercios de Flandes), pero casi nadie se dio cuenta ya que los miembros de la ONU estaban absortos en el folleto explicativo español. Diseñado por Mariscal, aún no habían salido del impacto causado por la mascota: ¿era un toro, era una vaca, era un lince…? A continuación, el ministro hizo mención a las excelencias de las infraestructuras españolas. Estaban acabadas en un 90% (bueno, luego dijo en un 80%, pero con las obras en España nunca se sabe cuándo terminan) contando las bases de Torrejón, Morón de la Frontera y Rota, que podrían ser utilizadas en cualquier misión de paz. Además, debía tenerse en cuenta a la hora de votar que los soldados enviados por la ONU a ocupar cualquier país del Próximo, Medio, Lejano o Lejanísimo Oriente (a restablecer la ley y el orden, por supuesto) podían pasar en España sus últimos días en Occidente disfrutando de una “romantic diner in the Madrid de los Austrias”. E incluso pasar sus últimas horas antes de partir a la batalla disfrutando de una “relaxing cup of café con leche”.

Y se llegó a la votación. El Secretario de las Naciones Unidas, el coreano Ban Ki-Moon, pasó a leer las normas de la votación. Si había empate en el escrutinio, se procedería a un desempate en segunda votación. El Vicesecretario, el sueco Jan Eliasson, llamó a tres azafatas para que sacaran los números que identificaban a cada país en la votación. Mal presagio, nos volvió a tocar el cuatro como en Buenos Aires. Pero no había que ser supersticiosos, da mala suerte, además el público congregado en la plaza de Colón había jaleado el simple hecho de que saliera el nombre de España de la bolita, y eso que no quedaban más por salir. El Vicesecretario dio la orden de utilizar el mando para la votación y se lo retiró a los embajadores de España, Turquía y Nueva Zelanda.

Pasaron unos minutos tensos. Se veía a algún representante hacerse un lío con el mando. El representante iraní pensaba que era un Ipad y probaba a conectarse a internet, ahora que no le veían desde el gobierno de su país. Los más atrevidos intentaban arreglarlo a su manera, o sea a golpes. Finalmente se subsanaron los problemas técnicos y el ordenador le pasó el resultado al Secretario General, señor Ban Ki-Moon, que como buen coreano era ducho en el tema tecnológico. Se señalaron en la pantalla los nombres de España y Turquía. ¡Vítores en la plaza de Colón! ¡Ahora sí, habíamos vencido! ¡Toma, toma, toma, jódete perroflauta Nueva Zelanda! Pero no, el Vicesecretario, señor Jan Eliasson, que no se podía hacer el sueco en tal situación, indicó en un perfecto inglés (que no entendieron bien en la casa de los Aznar-Botella) que España y Turquía habían empatado por el segundo puesto. Nueva Zelanda ya era miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, pero la segunda plaza había que disputársela con Turquía. ¡Otra vez no!, se oyó en la Sala de Invitados y en el New York Hilton Midtown. Ya todo el mundo se temía lo peor, el fiero optimismo español se transformó en un acervado pesimismo. Y efectivamente, tras la votación de desempate el Vicesecretario dio la mala noticia: “Spain is eliminated”.

En la plaza de Colón todo eran lágrimas y decepción. Hubo que mandar calmar a las masas que volvieron a gritar esa frase tan española en tales circunstancias: “hijos de puta, hijos de puta…”. Alguien pidió que se arriara la bandera de la plaza, se le colgara un crespón negro y ondeara a media asta.

En la Sala de Invitados reinaba la mayor desolación. Los exministros de Exteriores lloraban desconsolados. Especialmente los socialistas Trinidad Jiménez, Moratinos o Javier Solona a los que les había costado tanto desprenderse de sus viejas chapas de “¡OTAN No, Bases Fuera!” y “Yankis go home”. Todo para nada, para que de nuevo nos rechacen.

Después vinieron los debates. No podía ser menos. España organiza debates post acerca de cualquier tema, cómo no lo iba a hacer con nuestro honor internacional perdido. Había que buscar culpables. Pero no dentro de nuestras fronteras, la culpa era de ellos, que no nos querían. Además, ¿para qué sirve la ONU? Era un organismo muerto, que no tenía poder internacional. Algún director de periódico progubernamental llegó a sacar del baúl de los recuerdos (los cuales le eran bien PRESENTES) la vieja confabulación judeo-masónico-comunista. Incluso, en los medios digitales más liberales (ultra, claro) se llegó a colgar este vídeo de cuando nos asaltaban las embajadas en Europa sólo porque el dictador (perdón, su Excelencia decían ellos) había firmado unas cuantas sentencias de muerte.

Pero una pregunta flotaba en el ambiente, a pesar de todo: ¿debíamos volver a presentarnos? Claro que sí: la industria nacional del diseño, los políticos viajeros a costa del Erario Público, los periodistas de investigación, la Marca España, lo necesitaban.

P.D.: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, todos los personajes son ficticios y la Productora Un Club Sin Socios declara que en las escenas no se ha maltratado animales. Pero la Candidatura de España es verídica y el logo también: http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/NacionesUnidas/Paginas/CandidaturaConsejoSeguridad2015-2016.aspx

Por lo tanto, ¿quién sabe?

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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Una respuesta a ESPAÑA 2014: OTRA VEZ CANDIDATOS

  1. Francesc Verdú dijo:

    Em sona el tema, però no acabe de relacionar-lo. Quina vergonya aliena!
    Una abraçada, amic!

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