Zoología política: de delfín a tiburón

08011101Hace tiempo comentamos en estas mismas páginas la existencia de una especie autóctona en la política española el “políticus hispaniensis”. Últimas investigaciones en el área de la zoología política hablan de un hallazgo que puede cambiar el sentido de las teorías evolutivas: el origen de los escualos a partir de los delfines. Sería, de confirmarse, la primera prueba de la evolución de un pez desde un mamífero, pero cosas más difíciles se han visto y más tratándose de la zoología política española.

El delfín políticus se trata de una especie que, a simple vista, causa todo tipo de reacciones positivas: se muestra muy cercano a los humanos, habita próximo a las costas del pueblo y nos deleitan con sus danzas. En resumen, nos caen bien. Y son de las especies más inteligentes del planeta. Son animales sociales (nos dice la wikipedia) que viven en grupos familiares, bien sean estos de derechas o liberales. En lugares con gran concentración de alimentos políticos (subvenciones, contratos, asesorías provinciales…) pueden concentrarse gran cantidad de ellos. Establecen fuertes lazos sociales. Los vemos siempre cerca del líder del partido durante años, sin decir una palabra más alta que otra, sin molestar a las huestes propias o al pueblo en general. Dicen incluso que, cuando están heridos, son ayudados por otros para cuidarlos o llevarlos a la superficie en estos tiempos de crisis.

El periodo de gestación de esta especie puede ser muy largo. A veces supera el año con creces. Incluso, dicen, que han visto casos en los que supera una legislatura. La edad de madurez sexual del delfín políticus es muy variable. Los hay que ya están preparados al inaugurar la veintena (incluso sin acabar sus estudios universitarios marinos), mientras otros deben esperar a bien avanzada la cincuentena para alcanzar la madurez. Al igual que la orca, el delfín políticus se alimenta de otros mamíferos marinos utilizando diversas técnicas de caza: acorralan a sus piezas en congresos de partido, aprovechan las olas de la variabilidad política para acorralarlas, aunque es una táctica arriesgada ya que algún juez puede salir con cualquier auto de imputación. También suelen acechar a sus piezas y golpearlas con bancos de hielo construidos con dosieres.

El rey de los mares (también denominado líder políticus) gusta de tenerlos cerca. Son un espectáculo atractivo con sus saltos, sus carreras acuáticas, sus sonidos agradables y su obediencia. Esta es su principal gracia: son tan obedientes, tan dóciles que la gente aplaude rabiosamente sorprendida de que se les pueda manejar de esta forma.

Al parecer, los científicos han detectado que la evolución hacia los escualos (tiburón) se produce especialmente entre los delfines políticus criados en cautividad. Son estos animales, usados durante años en espectáculos políticos diversos (ministerios, consellerías o concejalías) los que un día, cuando se les concede la libertad en el mar de la política (sea nacional, regional o municipal) evolucionan hacia el tiburón.

No se ha podido aún determinar las causas de dicha transformación. Lo que saben los científicos es que es relativamente rápida. Creen que está asociada a la capacidad de los delfines políticus de usar ciertos elementos materiales (como ya se había detectado entre los delfines del Indo-Pacífico). El más importante de todos ellos es la denominada “pluma estilográfica”. Explican los científicos que el uso de ella les permite, con enorme rapidez, olvidar sus orígenes delfínicos, autoafirmarse, cambiar de aspecto (un traje nuevo, un cambio de peinado…) y transformarse en un animal peligroso. Con dicho elemento ahora son ellos los que firman contratos, conceden cargos y aprueban todo tipo de dádivas.

A partir de este momento hay que tener mucho cuidado con ellos pues durante un tiempo parecen aún delfínidos: son graciosos, alegres, resueltos. Pero son altamente peligrosos. Comienzan a atacar incluso la mano que les dio de comer durante años en cautividad. Ya no quieren ver a su cuidador, ya no quieren recibir a los amigos de su antiguo valedor. Ahora son ellos los que dominan el mar político desde las profundidades (concesiones y subvenciones) hasta la superficie (discursos y visitas inaugurales). Son terriblemente voraces y no es aconsejable estar cerca de ellos. A la más mínima ocasión muerden cualquier cargo nombrado por su anterior cuidador, eliminan una subvención o provocan un marejada entre los servidores del grupo.

Otra característica de estos delfines políticus transformados en tiburones (el denominado escualus políticus) es su capacidad para atraer a otra especie: las rémoras políticae. Es curioso ver a estos escualus políticus rodeados de estos pececillos en todo tipo de ambientes, momentos y ocasiones: tomas de posesión, inauguraciones, mítines electorales, visitas a mercados y ferias, etc. Suelen quedarse las migajas de las tropelías de nuestro escualus políticus, pero en los tiempos que corren en los mares mediterráneos no son despreciables: asesorías varias, puestos de confianza o concesiones de gestión de recursos públicos.

Es aún un misterio, pero es conocida la necesidad que estos escualus políticus tienen de adoptar un delfín políticus con el paso del tiempo. No se dan cuenta del peligro que ello acarrea. Al parecer, en su transformación evolutiva el escualus pierde la enorme inteligencia que caracteriza a su época como delfín. Dicen que esta inteligencia es muy cercana a la humana, aunque algunos estudios comienzan a plantear la posibilidad de que incluso sea mayor, pues consiguen engañar a los humanos cada cuatro años en el denominado acto electoral.

P.D. En mi visita a las profundidades marinas para documentarme encocntré estos dos versos que son el inicio de una conmovedora canción de Klaus & Kinski:

Un horizonte de cristal
Y una ola enorme va a romper
Yo solo tengo que esperar
Sumergirme y no volver

http://www.youtube.com/watch?v=rqCJKtckah4

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