REMODELACIÓN DEL GOBIERNO: Una propuesta histórica.

imagesAhora que Pío Moa y César Vidal parece que han dejado de ser los áureos asesores históricos del PP (el primero ha atacado la reforma educativa del ministro Wert por no potenciar “los valores de la identidad cultural y el patriotismo”, y el segundo incluso ha llegado a atacar el último texto del Papa) me ofrezco voluntario a ocupar su plaza. ¡De algún sitio tengo que sacar los ingresos que me van a detraer (vamos, robar) en la próxima paga de Navidad! No es necesario que me contraten en ninguna tertulia ni que me paseen por las Universidades españolas dando conferencias bien pagadas. Será suficiente con que redirijan este blog a sus diarios digitales de tanto prestigio (sic) y después me paguen según la última moda con un sobre bien disimulado en alguna rendija del castillo de Castalla. Prometo ir ataviado para la ocasión con mi gorro y mi bufanda, que aquí también hace una rasca considerable.

Mi primer consejo (este lo haré gratis, para ganarme el puesto) es que realice el señor Rajoy un reajuste ministerial. Pero que no se preocupe, no tendrá que trabajar. Tampoco hay que ponerse en lo peor señor Presidente. Será suficiente con que la remodelación afecte a la denominación y existencia de los ministerios. Yo le presento el plan y Ud. lo pone en marcha. No es tanto trabajo.

Se trataría de adaptar la actual denominación y estructura de los ministerios a las esencias españolas. Ahora que tan de moda está españolizar, españolicemos los ministerios. Para los legos explicaré que la actual estructura de los ministerios proviene de la creación de las Secretarías de Estado y del Despacho en tiempos de Felipe V. Cuando la estructura se convirtió en estable (con Carlos III) sólo existían seis Secretarios (ministros), pero no será necesario aplicar estos RECORTES a los ministros, no por no aumentar las cifras de paro en España, sino para que ningún ministro se quede sin su iPad y ello nos cueste una investigación por parte de Apple.

Lo que sí podríamos es recuperar son los nombres de aquellos ministerios. Gallardón pasaría a ocupar ahora el Ministerio de “Gracia y Justicia”. ¿Qué a qué viene la palabra “gracia”? Preguntadle a los jueces y veréis si no entienden la “gracia” que les está haciendo la futura reforma de la justicia. O si no las “graciosas” declaraciones del ministro de que las protestas de los jueces es porque les quitan la paga de Navidad. ¿A que es “gracioso”? Pero si al ministro no le hace “gracia” mi propuesta, puede recuperar el segundo nombre que tuvo su ministerio: “de Gracia y Culto”. Así se llamó desde 1928, en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera. De esta forma adaptaría el nombre de su ministerio a su cometido de ser un buen discípulo de Roma en el gobierno.

Otro ministerio al que debería el señor Rajoy cambiar el nombre es al de Defensa. Este fue un nombre que apareció durante la Guerra Civil en el bando republicano. Creo que Rajoy, la FAES y la Gaceta no lo saben. En cuanto se enteren, seguro que apoyan mi moción. Además, los dos primeros titulares fueron Indalecio Prieto y Juan Negrín. Lo peor de lo peor: socialistas al servicio de Moscú. Por otra parte, este nombre se adaptaría mejor a las anteriores ocupaciones del señor ministro Morenés (consejero de la entidad Instalaza, S.A., la principal fabricante española de bombas de racimo) más propias que de la defensa de la Guerra. Que éste era el anterior nombre del actual ministerio de Defensa.

El ministerio del Interior también podría recuperar su anterior nomenclatura. Mucho más contundente y propia de las verdaderas esencias hispánicas, franquistas por supuesto. Desde el primer gobierno de Franco, las competencias del actual ministerio del Interior estaban encomendadas al denominado ministerio de “Orden Público”. Este nombre sí que corresponde a lo que el actual ministro, el señor Fernández Díaz, pretende hacer: que se restablezca el “orden público”. Libre de perroflautas ocupando las calles, yayoflautas ocupando bancos (entidades bancarias me refiero y no los de los parques y jardines), funcionarios en manifestación, estudiantes peligrosos con mochilas subversivas llenas de libros, sanitarios insumisos y un largo etcétera. ¡A poner orden se ha dicho!

Y, por supuesto, el ministerio de Educación. Ahora que ya no va a existir la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ni en castellano, ni en lengua vernácula, ni en inglés, ni en chino mandarín (¡qué recuerdos señor Font de Mora!) puede recuperar su primer nombre: ministerio de Instrucción Pública. De eso trata la nueva reforma educativa (la LOMCE, pero creo que van más de DOCE) de menos educación y más instrucción. Hay que instruir a los alumnos y alumnas (a poder ser por separado, que la mezcla sólo provoca abortos que después Gallardón no sabe qué hacer con ellos). De la educación ya se encarga la familia, ¿o no?, pero ¿qué más da? Y además se le podían unir las competencias de Comercio y Obras Públicas, pues todo ello formaba un único ministerio cuando fue nombrado su primer titular allá por 1847, el marqués de Molins, don Mariano Roca de Togores. De esta forma relevaríamos de trabajo al ministro De Guindos, pero tampoco supondría demasiado agobio para el señor Wert, pues Obras Públicas ya no hay y Comercio que lo hagan los chinos.

Por último, creo que se debería recuperar un antiguo ministerio que mucho hizo por la marca España, como ahora se dice: el ministerio de Información y Turismo. Su primer titular fue Gabriel Arias-Salgado, pero los mejores tiempos fueron aquellos en los que ocupó el ministerio Manuel Fraga (1962-69). Será difícil encontrar un ministro que esté a la altura de don Manuel, pero le propongo al señor Rajoy que busque al responsable de la serie Isabel. Ha hecho por la difusión de la verdadera idea de una España Imperial, castellana, católica y monárquica más que toda la Real Academia de la Historia desde los tiempos de Menéndez Pidal. Creo que el responsable es catalán, pero no se preocupe señor Rajoy, seguro que vota a Ciutadans. Y si no lo encuentra, nombre al señor Boadella, seguro que él sabrá cómo propagar la marca España. Otra cosa es que nos acaben echando de la Unión Europea, pero a lo mejor no es tan malo. Ya lo dice Pío Moa, podemos ser la nueva Suiza o Noruega. ¡Qué grande eres Pío! Aunque tenemos más papeletas de convertirnos en el nuevo Reino de Lovely, una nación virtual creada por Danny Wallace.

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