BOADELLA: de Barcelona a Madrid, de anticlerical a homófobo, ¡pobre gauche divine!

Vi la película porque la vida y la obra de Jaime Gil de Biedma siempre me resultaron atractivas: contradicción vital, desesperación, negatividad incomprensible, sensibilidad desbordante… A pesar de la polémica que en su día se creó, el film pasó con más pena que gloria por las carteleras españolas. Desnudos masculinos, sexo homosexual, las cosas a la cara no son temas que el espectador esté acostumbrado a ver. Desde el punto de vista formal, no soy un experto para expresar una opinión. Simplemente, a mí me gustó El cónsul de Sodoma: su crudeza, su sensibilidad y, sobre todo, el retrato de una época épica. El final del franquismo. Después me animé a leer con enorme placer Diario de un artista seriamente enfermo del que se nutre la película para parte de su guión.

Decía que el ambiente fue algo que me atrajo del film. Especialmente la vida desarrollada en la Barcelona de finales del franquismo. Y de ella el ambiente de la denominada “gauche divine”. Esa izquierda intelectual, burguesa, que desayunaba caviar, que se reunía en Boccaccio, que se empapaba de Sartre y de vicios psicodélicos.

Ayer volví a recordar ese ambiente y, especialmente, la escena que incluyo al final. Es, resumida, así: el amante de Jaime, Manolo, gitano, joven y macarra (como él dice) se pasea por la fiesta que celebra la “gauche divine” por la muerte de Franco, repartiendo canapés a los invitados. Entre los presentes están, además de Gil de Biedma, Óscar Tusquets, Juan Marsé, la fotógrafa Colita, la modelo Teresa Gimpera y otros miembros del grupo. Al ritmo de “Se va el caimán” (canción alusiva al dictador), Manolo acaba diciéndoles “lo que pasa es que vosotros queréis tenerlo todo: dinero y buena conciencia, porque no reconocéis que sois de derechas”.

La culpa de este recuerdo la tiene Albert (¿debo decir ahora Alberto?) Boadella. En un breve de internet leo que La Gaceta (Intereconomía) ha consultado a diversas “personalidades” para recabar su opinión contraria a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el matrimonio homosexual y entre ellas está Albert Boadella que indica: “Las cosas tienen que tener cada una su nombre. Yo entiendo que el matrimonio es una cosa que entiende el 90% de la humanidad como la unión entre un hombre y una mujer”. No voy a decir que no me lo esperaba, después de la deriva ideológica del personaje (de la gauche divine antifranquista a director de Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre). Ya hace tiempo que tengo calados a estos miembros de lo que Guillem Martínez ha denominado “intelectuales de la CT Cultura de la Transición”. En el fondo, como decía Manolo, es que eran de derechas. Y les gustaba vivir bien.

Boadella primero fue nacionalista catalán, estaba de moda en la Barcelona divina de los setenta, luego, cuando Pujol le retiró la subvención por Ubú President, se pasó al socialismo catalán, pero cuando estos gobernaron en el Tripartito no le gustó su alianza contranatura (¿será por su homofobia?) con ERC. Se sumó, entonces, a Ciutadans, era la moda entre la intelectualidad catalana castellano-escribiente, pero como no fue elegido como líder su amigo Albert Rivera, se pasó a UPyD. Es la nueva moda entre todo político que odia a los políticos y que va a regenerar España, pues ellos van contra el PPSOE, dicen. O sea, como diría Manolo, “que son de derechas”, pero tienen mala conciencia de decirlo.

Es curioso ver en La Gaceta a Boadella, símbolo de la progresía tardofranquista, en la nómina de personalidades consultadas, junto a Pío Moa y César Vidal. ¡Vaya tropa!, como dijo un día Rajoy y como una amiga mía repite de cuando en cuando con mucha más gracia. Ya lo decía mi abuela: “Dios los cría y la Comunidad de Madrid los junta”.

¡Qué recuerdos aquellos de mi Villarrobledo natal cuando se estrenó Teledeum en los Jardinillos en aquel verano cultural del 83! Ver cómo las señoras de bien se levantaban airadas, arrastradas por sus maridos que temían que acabaran sus esposas creando un altercado, e insultaban a los artistas es una imagen imborrable para mí. Inocentes ellas que habían comprado un abono que incluía Zarzuela, teatro de los hermanos Quintero y, colando un gol aquel socialismo primigenio, Els Joglars.

Quizá los que vivimos aquella época como un descubrimiento, descubrimos ahora que todo era mentira. Todo era tan falso como la feminidad de Bibí Andersen o la voz de Alaska. Descubrimos ahora que, en realidad, la pose de provocador era sólo una forma de mejorar su sustento. Quizá declaraciones como la reciente de convertir el Cara al Sol en el himno español van más en serio de lo que parece. Como aquel chiste, que contaré otro día, uno empieza un día a desbarrar y se lía, se lía y acabas… (en el chiste tiene más gracia) firmando un manifiesto a favor de la legalización de la pena de muerte (no sólo de la animal, que ya lo ha hecho como buen taurino), la expulsión de los moros, la vuelta de la Inquisición o, quizá, la intervención militar en Cataluña. Aunque sobre esto último ya ha dicho que a los nacionalistas catalanes “les da miedo una actuación enérgica”. ¿A qué se referirá?

Siempre se tildó a Boadella de bufón, pero no habíamos caído hasta ahora en el verdadero sentido del término: “gracioso que con sus palabras, acciones y chocarrerías tenía por oficio hacer reír a los poderosos” (Wikipedia dixit). Pues no olvidemos que el bufón era pagado por el poder, sabiendo que sus chanzas, aunque le criticaran a él mismo, no pasaban a mayores y no suponían un peligro. ¡Qué bien le viene el término a Boadella! Primero bufón del tardofranquismo, después de la Transción, después del Felipismo/Pujolismo y ahora del Aguirrismo en la Corte madrileña.

Pero antes criticaba a la Iglesia y al Ejército y ahora a los antitaurinos y los homosexuales. ¡Eso sí que es una deriva ideológica! Pero el caso es seguir comiendo caviar. En el fondo, como dijo Manolo, siempre fue de derechas.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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3 respuestas a BOADELLA: de Barcelona a Madrid, de anticlerical a homófobo, ¡pobre gauche divine!

  1. Josep dijo:

    Has vist a Boadella en el vídeo de Ciutadans, els cosins germans de l’UPyD a Catalunya? Aquí tens l’enllaç: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=O95wPl1xfnc
    Per cert, la lletra d’aquest hipotètic “himno nacional” és del meu admirat Joaquin Sabina, que darrerament també està fent coses molt rares, com cedir aquesta lletra als lerrouxistes que encapçala el niño pijo Rivera, altre que va de progre(¿?) i que li fa vergonya reconèixer que és de dretes, com els del vídeo amb que acompanyes el teu article.

    • Coneixia la notícia, però vaig passar d’esbrinar més. Per la meva salut emocional. Sobre les coses rares de Sabina, crec que escriuré en una altra ocasió. Se li està veient el “plumero” a molta “esquerra de caviar”, criada sota la subvenció felipista. Jo em criï i vaig mamar una esquerra on la llibertat de les persones està per damunt de les pàtries, però a molts sembla que els fa mal Espanya. Se suposava que l’esquerra era internacionalista i no nacionalista, espanyola, catalana, basca, manxega o lituana.

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