DÍAS, FLORES Y RABIA: a los estudiantes de Valencia.

Hoy hacía un día espléndido en mi pueblo de adopción. El paseo, soleado, ligero pero sin prisa, me acercó a mis días de adolescencia en el mío de nacimiento. La claridad del día, las gentes más o menos anónimas con las que me crucé llenaron mi espíritu de una tranquilidad hacía tiempo desconocida.

Y, de pronto, un pensamiento me lleva al día de ayer en Valencia. Entonces entro en el coche y escucho esta canción de Silvio Rodríguez: ahora lo entiendo todo. Ahora comprendo y me llega la profunda, poética y vigente letra de esta canción, durante años prohibida en España. Siempre creí que por el “coño” que suelta en una estrofa, pero no. Ahora sé que es por otra estrofa: “la rabia imperio asesino de niños…”

Es tanta la rabia que siento hoy por lo visto, escuchado y pensado sobre los sucesos de Valencia que mejor os dejo con la poesía. Ya lo decía Gabriel Celaya: “La poesía es un arma cargada de futuro”. Y el futuro es vuestro, jóvenes de Valencia y del Mundo, nosotros ya lo malgastamos:

Si me levanto temprano, / fresco y curado, / claro y feliz, / y te digo: «voy al bosque / para aliviarme de ti», / sabe que dentro tengo un tesoro / que me llega a la raíz.

Si luego vuelvo cargado/ con muchas flores / (mucho color) / y te las pongo en la risa, / en la ternura, en la voz, / es que he mojado en flor mi camisa / para teñir su sudor.

Pero si un día me demoro, no te impacientes, / yo volveré más tarde.

Será que a la más profunda alegría / me habrá seguido la rabia ese día: / la rabia simple del hombre silvestre, / la rabia bomba —la rabia de muerte—, / la rabia imperio asesino de niños, / la rabia se me ha podrido el cariño, / la rabia madre por dios tengo frío, / la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—, / la rabia bebo pero no me mojo, / la rabia miedo a perder el manojo, / la rabia hijo zapato de tierra, / la rabia dame o te hago la guerra, / la rabia todo tiene su momento, / la rabia el grito se lo lleva el viento, / la rabia el oro sobre la conciencia, / la rabia —coño— paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado, / sucio de tiempo, / sin para amor, / es que regreso del  mundo, / no del bosque, no del sol.

En esos días, / compañera, / ponte alma nueva / para mi más bella flor.

Acerca de José A. Moreno

Un socio sin club
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Una respuesta a DÍAS, FLORES Y RABIA: a los estudiantes de Valencia.

  1. Juan Antonio dijo:

    Me gustaría conseguir que sintieras en algunos de tus compañeros y compañeras un poco de ese sol. Pero, en todo caso, me alegro de que, de una u otra forma, siempre vuelvas.

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