EN ESTADO DE SHOCK

En estado de shock me ha dejado el documental de la 2 del pasado viernes titulado “La doctrina del shock”, basado en el libro de Noami Klein “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre”. La autora ya se dio a conocer con su anterior libro “No Logo”, donde analizaba el poder de las multinacionales y las marcas en el mercado actual.
En éste expone una teoría, ampliamente documentada, que te deja en estado de shock: las políticas económicas de Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago (padres del actual neoliberalismo) han preconizado sus éxitos no porque fuesen populares, sino utilizando técnicas de psicología social. Aplicando técnicas que en los años cuarenta se utilizaron en psiquiatría para las enfermedades mentales. Ya que las medidas a tomar eran altamente impopulares, sobre todo la eliminación del sector público a costa de las privatizaciones y la supresión de servicios sociales, era necesario situar a la población en un estado de shock. Así ocurrió con las dictaduras chilena y argentina, la Guerra de las Malvinas, el 11 de septiembre, la guerra de Irak, el Tsunami de 2004 en Indonesia, o la crisis del huracán Katrina.
El desarrollo del documental y sus imágenes, entre ellas el cinismo que se observa en el rostro de Milton Friedman, Ronald Reagan, Margaret Thacher o George Bush, te deja en absoluto estado de shock.
Siempre tuve la certeza de que la evolución política del siglo XX seguía la tendencia de convertir el gran capitalismo en dominador del mundo. El documental en cuestión lo deja bien claro. Toma así sentido el momento económico que estamos viviendo. Es otra vuelta de tuerca del capitalismo. Con la excusa de la situación de crisis y colapso de las economías nacionales debido a la deuda, las tesis del neoliberalismo se impondrán utilizando el tratamiento de shock. Nos “venden” que la situación es catastrófica. Si no se toman estas medidas el escenario se presenta dramático. Hay que tomar medidas que, aunque difíciles e impopulares, no queda más remedio que tomar. Pero es todo mentira. Sólo nos instauran en el mecanismo del miedo. Nuevamente lo que se pretende es liquidar el sector público, ponerlo en manos privadas, aumentar los negocios de las grandes empresas que rentabilizarán la catástrofe.
Es importante la utilización del “electroshock”. Traducido a términos sociopolíticos, insuflar el miedo a la población para que las medidas sean consideradas incuestionables si no se desea el triunfo del enemigo: en Latinoamérica y la América de Reagan el marxismo, en Gran Bretaña el poder de los sindicatos, después el islamismo y, siempre, el “apestoso” sector público que nació con la crisis de 1929 y la solución impuesta con las teorías keynesianas.
Ahora es necesaria una nueva liquidación del sector público. No podemos pagarlo, nos dicen. Y quienes lo dicen son los mismos que crearon la crisis no aumentando el sector público sino despilfarrando el dinero en fastos para salir en la foto montados en Ferraris, inaugurando magnas obras y cobrando sustanciosas comisiones por ello.
Pero hizo falta la connivencia del pueblo. Aquí no se podía encarcelar, torturar o hacer desaparecer a la población como en Chile o en Argentina. Aquí había que votar. Y, la mayoría de la población, aceptó que estos dispendios se hacían en beneficio del pueblo. ¿No recordáis las manifestaciones promovidas en Cuenca para que el AVE pasara por la ciudad? Pues bien, ya pasa, pero ahora no para ya que a finales de 2011 montaban en él nueve pasajeros a la semana. ¿Dónde está ahora ese contingente de manifestantes que demandaban el AVE por Cuenca? ¿Y quién se quejó en la Comunidad Valenciana de los despilfarros en Copa América, Fórmula 1, Terra Mítica, Ciudad de la Luz, Aeropuerto de Castellón, etc? Unos cuantos “indocumentados” que no queríamos el desarrollo valenciano. Y no es sólo cuestión de un partido. En Castilla La Mancha o Andalucía, el PSOE ha hecho lo mismo.
Y, ahora, ¿quién debe pagarlo? El sector público. No se puede cancelar la Fórmula 1 porque debería pagarse el cánon a Ecclestone de 20 millones de euros, nos dicen. Pero, ¿y si el gobierno valenciano se negara a pagarlos? ¿Por qué sí puede dejar de pagar a las farmacias, proveedores hospitalarios y tantos otros? Sencillo, debe crearse la sensación de caos (shock) y así poder aplicar las medidas de aumento del sector privado.
Fundamental en esta cuestión el papel de los medios de comunicación. Son los enfermeros que nos aplican los electrodos. Entre los grandes medios (TV, radio, periódicos de alta tirada) se encargan de propagar la situación de caos. Pero no olvidemos quienes son los propietarios de dichos medios: grandes empresas de comunicación ligadas a capital financiero y entramados mediáticos (Prisa, Telecinco, grupo Planeta…) que desean la liquidación del sector público para obtener su trozo del pastel.
Un último ejemplo. La manipulación de la verdad histórica. En el documental, la autora del libro, Noami Klein, indica que, ante tal agresión, no nos quedan muchas posibilidades. Pero una es la de dar a conocer cómo fue la historia para que se logre una reacción.
La semana pasada se estrenó “La dama de hierro”, una película sobre Margaret Thacher. No he ido a verla, ni pienso hacerlo, aunque Meryl Streep esté estupenda. Pero he leído las críticas y veo cuál es el mensaje. Ofrecernos una imagen humana de la “dama de hierro”. En el fondo ahora sólo es una anciana que ya no recuerda las brutalidades que hizo en su mandato. Al igual que ocurrió con Pinochet, su “caro” amigo. También de él se decía, cuando Garzón lo encausó por sus indecentes y brutales delitos: “dejadlo ya, es un anciano que no hace daño a nadie”. De eso trata la película: “fíjate, la pobre Margaret, luchando contra un mundo de hombres y por imponer sus ideas”. ¿Pero no recordáis ya cuáles fueron sus ideas y el resultado de las mismas?: liquidación del sindicalismo británico, eliminación del sector público, empobrecimiento de la población, marginación en suburbios de las grandes ciudades, enriquecimiento del gran capitalismo. Y liquidación del laborismo marxista británico: no hay ya opción en Gran Bretaña. O votas al conservadurismo privatizador, o votas al laborismo privatizador. Como en España: o votas al PP despilfarrador y corrupto, o votas al PSOE despilfarrador y corrupto. Y quien me lo niegue estoy dispuesto a rebatirle en buena lid.
El mensaje final del documental es, al menos, esperanzador. Describe una anécdota que se contaba sobre Roosevelt. Cuando los economistas del New Deal (liberalismo intervencionista con un fuerte papel del Estado) le explicaban sus soluciones a la crisis de los Treinta, dicen que indicó: “bien, ya me han explicado la teoría, ahora salgan a la calle y oblíguenme a hacerlo”.
Pues eso. Mientras no exista una verdadera conciencia de qué está pasando, la mayoría del pueblo se encontrará en estado de shock, preocupados por aquellos problemas intrascendentes que la maquinaria del poder les enchufa con sus “electrodos” (léase, medios de comunicación).
Un paralelismo que me ha brotado tras el documental. En Argentina en 1978, lo importante no eran los miles de desaparecidos, las extorsiones y las torturas que se estaban aplicando a la población para que, ante tal terror, aceptara las medidas económicas neoliberales que la Junta Militar estaba imponiendo (con el resultado del empobrecimiento de la población). Lo importante era ganar el Mundial de Fútbol que se celebraba en el país. Toda una nación besaba banderas, daba vítores y se enorgullecía de su ser nacional. Pero sólo unas madres y abuelas intentaban, en la Plaza de Mayo, concienciar al pueblo de lo que estaba ocurriendo. Ayer leo en la prensa que en Zaragoza se han movilizado 10.000 personas contra el presidente del Zaragoza de fútbol. Este verano, a una concentración en Madrid contra los recortes educativos de la Presidenta Esperanza Aguirre, acudieron 50 personas.
Pues eso. Vosotros mismos. Pero no se trata sólo de salir a la calle a protestar. Ya saben que una parte estamos en contra, pero mientras el movimiento no sea global, los medios de comunicación ya se encargarán de decirnos que sólo somos un grupo de “perroflautas” radicales, funcionarios perezosos y neomarxistas totalitarios. Hacen falta medidas más impactantes. Paralizar el sistema.
Y, mientras, la playa estaba hoy preciosa. El sol nos daba en la cara. La arena, endurecida por la marea de la noche, nos dejaba acercarnos al mar. El mar: un sonido que aplaca. A la vuelta a casa, casi en silencio, de nuevo Russian Red. Y ahora, la lluvia que golpea el cristal. ¡No me vais a amargar la vida! Disfruto de ella, no necesito vuestras impresionantes casas, caros relojes, bolsos y trajes. A lo mejor vosotros no sois capaces de disfrutar de una plácida mañana de domingo, junto a la mujer a la que amas, y soltar después lo que llevas dentro ante un papel en blanco. En el fondo, recordad, acabaréis en el mismo lugar que yo.

De momento sólo está disponible on-line en inglés subtitulado, pero merece la pena:

la-doctrina-del-shock-video_1678a92b2.html

Acerca de José A. Moreno

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3 respuestas a EN ESTADO DE SHOCK

  1. Ana dijo:

    Lo has expresado muy bien, yo también vi el documental y todavia estoy pensando en él. Lo que muestra la periodista tras los estudios es tremendo, como no nos activemos y continuemos como un rebaño de borregos, porque esto es lo que somos, dentro de nada estaremos sin ningún servicio público, expoliados por los bancos y los políticos usureros y avariciosos manipulados y comprados por sus amigotes los “grandes financieros del mundo” o mejor dicho los grandes ladrones del mundo.

  2. Pingback: JULIO ANGUITA, LOS CHORIZOS Y EL AVE POR CUENCA. | Un club sin socios

  3. Joan Castells López dijo:

    Mi querido Jose Antonio sabe desde hace tiempo ( Luther Blisset dixit ) que las oscuras tramas de manejo del poder en el mundo no son nuevas y que la mentira, la hipocresia, la codicia y el odio estan insertos el código de los poderosos una adicción que no parece contar con especialistas en “desenganchar” al poderoso de esa ansia por acumular más y más como un vulgar ludópata de bareto de barrio…Pobres…Todo el mundo les envidia por su poder y precisamente apenas lo pueden disfrutar ya que su ánsia por amontonar poder se lo impide.
    Como aquel yonqui que te perseguía por un pavo, el intoxicado de poder sólo calma su ansiedad en el primer momento del chute, cuando siente la toxina en la sangre propia, pero en este caso – y como imagen pasiva contrapuesta a la activa de los poderosos- clava sus colmillos en las venas de las corrientes del poder para succionar como vampiro enfebrecido PIBs de países enteros, kilómetros cuadrados de tierra y de todo lo que se halle sobre, en o por debajo de ella, futuros y futuribles de millones de personas, voluntades y sueños, esperanzas y miserias.Se alimentan de éllas como modernos dioses griegos, ahítos de sí mismos y concentrados en jorobar al dios más próximo …por mermarle un poco de su poder.
    ¿Qué hacía el ciudadano griego, qué hacía el esclavo, qué hacía la mujer griega para soslayar ese poder estúpido y delirante de sus dioses?
    Como buen historiador que eres mi querido Jose, te CONMINO a contarnos en alguno de tus próximos blogs qué diantres hacían para ponernos todos a éllo porque no veo más trazas de sabiduría en cualquiera de nuestros loados medias por no hablar de nuestra maltrecha intelectualidad que de la que pudieran presumir los helenos creyentes del Olimpo.

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