AQUELLOS TIEMPOS, AQUELLAS MÚSICAS, ESTOS TIEMPOS Y ESTAS MÚSICAS

Siempre creímos que Europa era nuestro destino. Como decía mi abuela a quienes emigraban, creíamos que allí ataban los perros con longaniza y los apedreaban con lomo. Cuando Europa quedó reconstruida con el esfuerzo de millones de trabajadores de todas las razas y lugares, ubicados en barrios del extrarradio de las pequeñas y grandes ciudades, éstos ya no eran necesarios. Cuando el estado del bienestar, conseguido no sin lucha, dejó de ser la zanahoria que intentaban atrapar miles de hombres y mujeres en el mundo occidental, había que derrocarlo, como algunos de aquellos barrios, para hacer la ciudad más visible a los ojos de turistas en visita guiada en autobús descubierto.

Creíamos que Londres era el Hyde Park, Picadilly Circus y el mercado de Portobello. Creíamos que París eran los Campos Elíseos y la Torre Eiffel. Luego nos enteramos de que existían áreas deprimidas en el cosmopolita Notting Hill y que Nottingham era algo más que un equipo de futbol. También supimos que en Clichy-sous-Bois ya no vivía el zar Alejandro I de “todas” las Rusias, sino gentes de “todas” las razas a las que un día de 2005 Sarkozy catalogó como “escoria”.

A principios de los ochenta, salíamos a bailar (unos más que otros, lo reconozco) en la glamurosa disco “Il Paradiso” o en la moderna y universitaria “Liberación” cuando sonaban los acordes de “The London Calling” (The Clash) o “Town Called Malice” (The Jam) porque así nos creíamos los más modernos. Pero como aún Font de Mora no nos había convertido en un pueblo trilingüe, nuevamente no nos enterábamos de nada, pues no entendíamos ni una palabra.

Ahora que Nottingham y la otra cara de la Gran Bretaña se ha hecho visible en nuestras pantallas de cualquier medio multimedia, se han recuperado algunas de aquellas canciones convertidas en himnos de revuelta. Ha sido una suerte. El stablisment ya se había apoderado de una de ellas como canción oficial de los Juegos Olímpicos de Londres, “London calling”. Toda una paradoja. Para los que como yo tengáis que acudir a “Google Traductor”, la canción trata de las posibles consecuencias del accidente de un reactor nuclear en Three Mile Island (Pennsylvania) en marzo de 1979 y de la destrucción de una sociedad ya podrida. ¿Cómo estas frases pueden ser un himno en una mercancía tan capitalista como los Juegos Olímpicos?; recuerda la letra cuando el año próximo nos bombardeen (nunca mejor dicho) con ella:

Londres llama a las ciudades lejanas

Ahora que se declara la guerra y la batalla se acerca

Londres llamando a los infiernos

Salir del armario, que los niños y niñas

Londres llamando, ahora no nos miréis a nosotros

La falsa beatlemania ha mordido el polvo

London Calling, nosotros no nos contoneamos

Excepto para el ruido de esa cachiporra

La edad de hielo está llegando, el sol se hace más fuerte

Se espera la fundición, el trigo apenas crece

Los motores dejan de correr, pero no tengo miedo

Porque Londres se está ahogando y yo vivo por el río

Así muchos de aquellos pseudopunks (Olvido Gara, el Zurdo, Carlos Berlanga…) quedaron impactados cuando The Clash editó en 1980 su triple álbum titulado “Sandinista!” en homenaje al Frente Sandinista de Liberación Nacional, grupo izquierdista que había derrocado al dictador proamericano Somoza en la Nicaragua de 1979. Además, como ya habían hecho con el doble “London Calling”, obligaron a la multinacional CBS a que lo vendiera al precio de un solo LP, pagando la banda la diferencia de sus propios ingresos.

Hace unos años la ternura ácida de “Billy Elliot” nos encandiló a muchos y volvimos a escuchar en su banda sonora viejas canciones de The Jam. Pero, nuevamente no nos debemos dejar llevar por nuestra ignorancia lingüística. Allí había algunas de las canciones más desesperadas en esta inútil, pero necesaria, lucha contra un sistema que nos aliena. Por ejemplo, “Town called Malice”, Una ciudad llamada Malicia, (sorprendentemente utilizada por la multinacional EA Sports en el videojuego Fifa 2004) con frases como:

Mejor dejemos de soñar con una vida tranquila,
porque es la que nunca conoceremos.
Y sal corriendo de ese autobús sin rumbo,
porque son pocos los días alegres.

Y deja de disculparte,
por las cosas que nunca has hecho,
porque el tiempo es corto y la vida es cruel,
pero es cosa nuestra cambiar
¡este pueblo llamado malicia!

Perdidos en nuestra propia ignorancia, desconocíamos que aquellos grupos (con aquellas letras que muchos ignorábamos), recubiertas en unos ritmos trepidantes y pegadizos, habían nacido al socaire de una situación económica que se tornaba desesperada en muchos barrios de las grandes ciudades europeas. La crisis del capitalismo se agravaba tras la nueva subida del petróleo en 1979. Pero llegaron los apóstoles de un nuevo liberalismo para imponer la solución: reduzcamos el gasto en … ¡eureka! el estado del bienestar, no el bienestar de los políticos. Los obreros viven demasiado bien y no se esfuerzan en buscar un empleo cada vez más precario. Eran Ronald Reagan, en EE.UU., y Margaret Thatcher, en Gran Bretaña. Su receta: desregulación del mercado financiero, para que la banca pudiera hacer de las suyas; flexibilidad laboral, eufemismo de mandar al paro a todo chisque a coste cero; privatización de los sectores públicos, para que el trabajador pague los servicios que ya paga con sus impuestos; y retirada de todo tipo de subsidios, para que nadie viva de la sopa boba que durante años ha contribuido a fabricar con sus aportaciones al Estado.

Y también todos creíamos que The Smiths eran una banda de ritmo glamuroso con un cantante algo atormentado. Hasta que éste, Morrissey, escribió “Margaret on the Guillotine” en 1988:

La gente amable
Tengo un sueño maravilloso
Margaret en la guillotina
Porque la gente como usted
Me hacen sentir tan cansado
Cuando se muera?
Cuando se muera?
Cuando se muera?
Cuando se muera?
Cuando se muera?

Y gente como tú
Me hacen sentir tan viejo en el interior
Por favor, muere

Y gente amable
No abrigo el sueño
Que sea real
Hacer real el sueño
Hacer real el sueño
Que sea real
Hacer real el sueño
Que sea real

¿Tremendo, verdad? ¡Que quien ya era una estrella del rock escriba esto dedicado a su primera ministra! ¿Os imagináis algo parecido en este país? A Carlos Tena le costó su puesto en TVE sólo por emitir la canción del grupo de punk femenino “Las Vulpes” titulada “Quiero ser una zorra”.

Así que cuando escuchéis alguna canción británica de los ochenta, haced como yo: entrar en Google y traducid. Quizá te lleves alguna sorpresa. Como cuando traduje la desgarradora imagen de las bandas juveniles que vagan por el Londres menos turístico que se refleja en “The first of the gang to die”:

Nosotros somos los bonitos, bonitos ladrones
Y tú estás parado en nuestras calles
Donde Héctor fue el primero de la pandilla
en tener un arma en sus manos
Y el primero en hacer tiempo,
el primero de la pandilla en morir, Oh mi
Héctor fue el primero de la pandilla
en tener un arma en sus manos
Y el primero en hacer tiempo,
el primero de la pandilla en morir, oh, mi

Por desgracia, las bandas españolas con letras de este nivel nunca han tenido la repercusión mediática de The Clash, The Jam o The Smiths. Aquí grupos con letras ácidas y críticas siempre se han movido en ambientes alternativos, de culto, locales, aunque en 1984 fue impactante la incursión en el panorama un tanto “light” de la movida del grupo “La Polla Records”, con canciones como “Los siete enanitos”:

Todo el día reventando

a un cabrón beneficiando

encima con cachondeos

de amor al trabajo.

¡Ayho, ayho, ayho!

Cuando llega el final de mes

con mirada de desprecio

te reparten sus migajas de agradecimiento.

Somos enanitos,

somos los siete enanitos,

pero en este cuento

Blancanieves no folla con ellos.

¡Ayho, ayho, ayho!

Ya vale de pringar.

Los enanitos buenos,

al patrón han de matar.

 Y ahora una confesión. Esta entrada en el blog no me las han inspirado sólo los recientes sucesos del Reino Unido, ni mi pertinaz nostalgia musical, también el hecho de que hoy se presenten en su Castalla natal, en un concierto patrocinado, entre otros, por el Ayuntamiento, el grupo Pellikana. Me une a ellos una vieja historia de rebeldía.

Una versión del “Himno de Riego”, cantada en catalán, y con críticas referencias a la actual monarquía, tocada por quienes ahora son parte de sus miembros en la fiesta de final de curso de 2006 del IES Enric Valor de Castalla me costó una reprimenda, como director que era entonces, por parte de algunos de mis compañeros más “liberales”: ¡cómo no había censurado aquella letra!

Dos años más tarde, sufrieron (sufrimos) la censura de un gobierno local igual de “liberal” en la Trobada d’Escoles en Valencià porque alguno de sus miembros había publicado un vídeo crítico contra la especulación inmobiliaria patrocinada por dicho gobierno local. Fueron inútiles nuestros intentos, desde la organización de les Trobades, entre quienes me encontraba, de contentar al consistorio: insistía en tener una lista previa de las canciones y censurar algunos textos. Fue inútil intentar cambiar el lugar del concierto a un local privado: la larga mano del poder lo evitó.

Dos imágenes me vienen ahora a la memoria: Rubén vestido con su camiseta republicana en el escenario de la Casa de la Cultura, y Jordi Kukat con otra pidiendo la supresión de la censura con su boca también tapada en la Plaza del Mercado.

Hoy no podré estar allí. La excusa: ocupaciones familiares. La realidad: quizá esté mayor para cantar canciones de rebeldía, como para tantas otras cosas. Pero prometo escuchar vuestro nuevo disco todo el día. En él hay letras que me recuerdan a aquellos rebeldes de los ochenta.

——–Crida Fort! ———-

Escolta!

Una història peculiar

I conta’m

Per tot el que has passat

Escolta!

La melodia et fa volar

Escolta!

Una història peculiar, una història molt normal

El dia a dia d’una minoria desbordant

Que fuig de la policia, que t’ofega nit i dia

Per què collons molesta que “disfrutes” amb Maria?

I vine amic, fes força amb tota aquesta gent

I crida ben fort fins que et vinguen calfreds

que no volem més bombes, no volem soldats

en quin cap cap la idea d’un món militaritzat?

Que no volem més bombes, bombes…No!

Alça la mà, anima’t fes-li una calà.

Crida Fort!

Crida Fort!

Crida Fort! Crida Revolució!

No deixes que et maregen, pren les teves decisions

Ara em toca a mi, dus porta cap ací

i deixa’m que t’explique perquè sóc tan feliç

No cal que t’imagines res, no penses mal no!

No em critiques més ja mes igual

Abandona els prejudicis que tens al davant del nas

Alça la mà, anima’t fes-li una calà

Crida Fort!

Crida Fort!

Crida Fort! Crida Revolució!

No deixes que et maregen, pren les teves decisions

Quizá no les derrotemos nunca, pero somos más felices haciendo canciones, y escuchándolas, pensando que quizá algún día alguien podrá.

Dedicat a tots els meus alumnes que avui estaran damunt de l’escenari (David, Andreu, Mireia, Isaac, Carlos, Miguel… i no sé si hem deixe algú) i als que gaudiran ballant i cridant.

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Acerca de José A. Moreno

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2 respuestas a AQUELLOS TIEMPOS, AQUELLAS MÚSICAS, ESTOS TIEMPOS Y ESTAS MÚSICAS

  1. Juan Antonio dijo:

    Salut, company!

  2. kukat dijo:

    va ser una època molt bona!
    i esperem que les que vinguen siguen millors!

    salut!

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