A FEDERICO GARCÍA LORCA, in memoriam

Mientras buscaba información para conmemorar el 25 Aniversario de la muerte de Federico García Lorca (1898-1986) me encontré en el archivo digital del Diario El Sol, referente liberal en la prensa europea actual, esta carta al Director publicada en 1961 que os reproduzco. Verdaderamente, sus últimas palabras son inquietantes. Es cierto, ¿podemos imaginarnos qué hubiera sido de España con la derrota de la República? Algunos quizá sí: pincha LA HISTORIA REALy lo averiguarás.

EL SOL, 18 de agosto de 1961: CARTAS AL DIRECTOR.

Estimado señor director:

Era una noticia que esperábamos muchos españoles desde hace tiempo. La Academia sueca ha reconocido con el Nobel de Literatura a uno de nuestros más insignes escritores: Federico García Lorca. Es, sin duda, el más internacional de cuantos han formado, y forman, ese grupo intelectual que se ha bautizado en los ambientes académicos como la Edad de Plata de la Cultura Española. No cabe duda que ha debido ayudar que este año se conmemore el 25 aniversario del inicio de nuestra Guerra Civil.

Ahora que hace ya tanto tiempo que terminó la guerra, parece una pesadilla lo ocurrido aquella noche del 18 de agosto de 1936. Yo la viví, junto a Federico, y pudo ser nuestra última noche. Cuando salimos de las dependencias del gobierno civil de Granada al palacio del Arzobispo Moscoso y Peralta, en la villa de Víznar, convertido en cuartel general, sabíamos cuál iba a ser nuestro destino.  Allí nos habían mandado a un pequeño grupo de detenidos por orden del gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, un militar falangista que había dirigido el alzamiento en la ciudad. Éramos sólo cuatro aquella noche: Federico, dos hojalateros de la CNT que hacían de banderilleros con ocasión de la fiesta taurina (Francisco Galadí y Joaquín Arcollas) y yo, cuyo pecado era haberme formado en la Institución Libre de Enseñanza, además de dedicarme a la alfabetización del pueblo en Andalucía.

Federico había llegado allí después de la detención decretada por Ramón Ruiz Alonso, un exdiputado de la CEDA y del Partido de Acción Popular. Lo habían sacado de casa de los Rosales, donde vivía su íntimo amigo Luis (falangista como el resto de la familia), donde se creía seguro, pues también había cultivado en Madrid la amistad de José Antonio Primo de Rivera. Pero el odio al republicanismo de su padre, su amistad con el diputado socialista granadino Fernando de los Ríos y sus ideas públicas y privadas pudieron más que la amistad.

Hubiera sido nuestra última noche si aquella partida de milicianos anarquistas (conocedores de la presencia de Galadí y Arcollas) no nos hubiera librado de una muerte segura. Les fue fácil acabar con aquellos cinco verdugos a sueldo que se iban a encargar de nuestra muerte.

El resto de la historia ya es más conocida. Federico fue enviado a Madrid, donde se unió a la resistencia de la capital, ayudando en labores de intendencia. Allí estaba cuando la ciudad fue liberada, un primero de abril de 1939, por las tropas anglofrancesas, que se habían unido a la República para evitar que ésta cayera en manos soviéticas. Al mando estaba el general De Gaulle, que había derrotado al mariscal Petain en su intento por crear un Comité de No Intervención que dejara abandonada a la República. Dicen los historiadores que aquella decisión llevó a Chamberlain a parar los pies a Hitler en la reunión de Munich, en septiembre de 1938, y con ello se evitó la que pudo ser la Segunda Guerra Mundial.

El resto del cuarteto hemos seguido nuestras vidas. Yo de maestro rural en Pulianas y Santiponce, aunque se me ofrecieron importantes cargos en el gobierno, pero mis alumnos y alumnas son lo primero. Los banderilleros continuaron su vida como hojalateros hasta que hace unos años dicen que emigraron a Valencia a la fábrica que la Ford instaló hace años Almusafes, después del Plan Marshall.

A nosotros no nos han invitado a la fiesta que el ministro de Cultura Luis Lucia organiza, pero estaremos contigo Federico, como estuvimos aquella noche del 18 de agosto de 1936. Contaba el otro día este mismo periódico que al homenaje acudirán lo más granado de esa generación que es envidiada en toda Europa, como lo es nuestra posición de eje cultural entre Europa, América y África. Por ello, la ONU decidió, desde que entramos en el mismo año de su fundación en 1945 que la UNESCO tuviera su sede en la cosmopolita Barcelona.

Federico, aunque no nos veas, allí estaremos junto a Severo Ochoa (director de la UNESCO), Max Aub, Ramón J. Sender, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Miguel Hernández, Luis Buñuel, Picasso e incluso el presidente de la República, Claudio Sánchez Albornoz.

Siempre me he preguntado ¿qué hubiera sido de todos ellos si Franco gana aquella guerra?, ¿qué hubiera sido de España si hubiera vencido el fascismo? Mejor no pensarlo, ¿o sí?

Dióscoro Galindo, maestro jubilado de la República

Granada, 10 de agosto de 1961

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